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Dolor, Fisiolosofia, Fisioterapia, Mentalidad, Miedo, Podcast, Salud

¿Qué relación puede haber entre el concepto Amor fati, creado por Nietzsche, el de Wu wei, base en el taoísmo, y la historia natural de la enfermedad?
Hoy vamos a hablar de estos tres conceptos que, aunque suene raro, tienen más que en común de lo que puedes pensar.

Friedrich Nietzsche, creador del concepto, describía Amor Fati de la siguiente manera:

Quiero aprender cada día a considerar como bello lo que de necesario tienen las cosas; así seré de los que las embellecen. Amor fati: sea este en adelante mi amor.
No quiero hacer la guerra a la fealdad. No quiero acusar, ni siquiera a los acusadores. ¡Que mi única negación sea apartar la mirada! ¡Y en todo y en lo más grande, yo solo quiero llegar a ser algún día un afirmador!

F. Nietzsche


Hablar de este tema, y resumirlo en los 10-15 minutos que durará este podcast, no es sencillo, pero intentaré hacerlo lo mejor posible.


No obstante, te aconsejo leer algunos libros que han supuesto un auténtico cambio en mi forma de pensar, y a través de los cuales he desarrollado mi filosofía de vida actual:


Sapiens, de hombres a dioses. Yuval Noah Harari, El sutil arte Mark Manson, Reinventarse, Mario Alonso Puig, 12 reglas para la vida, Jordan Petterson y Más allá de tu mente, Allan Watts.


En sus libros, de un modo más o menos directo, se desarrolla la idea de la aceptación del destino, del desapego a la esperanza, y del desarrollo de uno mismo por encima de lo que en su vida acontezca.


De un modo u otro, todos estos autores hablan en sus obras de la necesidad de aceptar que la vida, en sí misma, no tiene un sentido, y que de algún modo u otro vamos a morir, y poco de lo que hagamos tendrá importancia en unos años.


Esto para algunos es difícil de aceptar, y se niegan a admitirlo. No obstante, hoy quiero hablaros de por qué creo que es una postura lícita, e incluso acertada si quieres vivir en calma.

Mi tatuaje: AMOR FATI.


De este modo, aceptar que la vida no tiene sentido, que no hay un objetivo que alcanzar que determine su final, te hace ser más consciente del hecho de estar vivo, y te anima a vivir de un modo más intenso: Si no hay nada más allá, ¿por qué ibas a desperdiciar el tiempo que se te ha dado?


De algún modo, colocar el punto final en la muerte, teniéndola presente y sabiendo que es el final de todo, te ayuda a enfocar tu vida, y tus problemas, con una nueva perspectiva.


Porque, ¿qué es llegar tarde a tu cita o perder el bus, comparado con estar muerto?


Sí, sé que suena drástico, pero de verdad me gustaría que me dieses una oportunidad para explicarme, e intentar explicarte (que no convencerte) de por qué he dejado de buscar un sentido a la vida, y he empezado a valorar la vida misma como significado único.


Para mi Amor fati es aceptar esto último: Que la vida es, por si sola, la que da significado a todo lo demás. De ella surge todo, lo bueno, lo malo. De ella nace el dolor y la pena, y también el placer y la alegría. Y lo hace, no porque haya un plan preparado para ello, sino simplemente porque estar vivo te permite que todo eso sea posible.


Amor fati implica renunciar a la esperanza de un futuro mejor, y aceptar el presente tal como es y cómo viene, sin valorar que pudiera ser mejor o peor de lo que ya es.


Y aceptar esto, no implica renunciar a los sueños y anhelos de algo mejor, pero sí implica renunciar al deseo y al apego (Estos son conceptos que el budismo desarrolla especialmente).


Desprendernos del deseo, cambiándolo por aceptación del presente (Amor fati), nos hará más conscientes de lo que ya tenemos, y nos hará valorarlo con perspectiva.


Y es que muchas veces nos complicamos buscando la felicidad, buscando algo que nos estimule y nos haga sentirnos llenos, sin darnos cuenta que, una vez llega, nos acostumbramos y dejamos de valorar todo lo conseguido.


Por otro lado, muchas veces nos preocupamos de problemas que se acaban solucionando por sí mismos, y nos olvidamos de fluir con el momento, enredándonos en pensamientos y estrategias que nos alejan de ese resultado que anhelamos.


Es paradójico, pero muchas veces no hacer nada es la mejor solución. Simplemente aceptar la situación, y dejar que fluya hacia su solución natural.


Dejar a la naturaleza actuar, aceptando (y amando) lo que suceda – esto es, amor fati – es uno de las enseñanzas principales del taoísmo, filosofía de origen china muy famosa por su principal símbolo: El ying y el yang.


Esta filosofía no la conozco tanto como el estoicismo (en el que tampoco soy experto), pero a raíz de escuchar las lecciones de Alan Watts he empezado a interesarme más por la filosofía del tao – al final leeré un texto que me ha inspirado a escribir este.


El objetivo del Tao es alcanzar la inmortalidad. Esto no se debe entender literalmente, sino como una forma de inmortalidad espiritual, que se alcanza al vivir en armonía con la naturaleza.


La naturaleza, en el taoísmo, es un sistema anárquico, donde no hay un jefe que controle todo, sino que es una fuerza libre que actúa a sus anchas.


Un principio fundamental del Tao es el principio de Wu Wei – esto significa “No hacer nada”, pero en el sentido de “no intervenir en el curso de los eventos”, no actuar contra la naturaleza.

5 acciones de la filosofía Wu Wei - Farmaoptics
El círculo que fluye como símbolo de Wu wei.


En este punto, quería relacionar estos dos conceptos, Amor fati y Wu wei (“No hacer nada”), con la historia natural de la enfermedad, y los tratamientos en fisioterapia.


La historia natural de la enfermedad es la evolución de un proceso patológico sin intervención médica.


En nuestra profesión, no son pocas las ocasiones que encontramos a compañeros que complican sobremanera los tratamientos, quizá confiando en que sus técnicas serán las que curen al paciente, y no aceptando el hecho de que, muchas veces, el paciente se recuperaría igualmente sin nuestra intervención, ya que la naturaleza actúa en él.


Considero muy necesario aceptar que los pacientes tienen una vida y unas circunstancias diversas, y que éstas tendrán más influencia en su recuperación que cualquier técnica que podamos hacer.


Nuestro deber es aceptar esto, y trabajar para encontrar el punto donde podemos impulsar esa recuperación, conectando realmente con nuestro paciente y despertando su naturaleza.


Ojo, que al hablar de estos dos conceptos no quiero decir que debamos renunciar a ser mejores en nuestra vida, y en nuestras profesiones. No quiero invitar a nadie a dejar de estudiar, sean métodos o teorías, y a aplicar todo lo aprendido. No dejes de formarte solo porque algunas veces “se curará solo”, porque con esa actitud no llegarás lejos.


La naturaleza es sabia, pero también lenta. Muchas veces podemos ayudarla a acelerar la curación con el mero hecho de que el paciente acuda a nosotros. Podemos tomar medicinas y recibir tratamientos, siempre teniendo en cuenta qué efecto concreto tendrán en nosotros, y no dependiendo de ellos más allá de lo necesario.


Y también la labor de acompañar al paciente en esa recuperación más “natural” es necesaria, ya que nuestra ayuda por sí sola puede resultar en un estímulo positivo a su recuperación.


En otras ocasiones, no pocas, hacer entender al paciente esto, la historia natural de la enfermedad, no es fácil. Y una vez lo comprenden, van a agradecer evitarse tratamientos que podrían ser inútiles en su caso.

Por ello, no descartes el poder del estudio, y hazte preguntas de manera constante. Pero intenta, con todo lo que sabes, simplificar tus tratamientos.


Y cuidado, hacerlo simple no es sencillo, y hay que ser muy bueno en lo que haces para simplificarlo. A veces nos creemos que lo más complejo es mejor, y ya habéis visto que no siempre tiene por qué ser así.


Por otro lado, aceptar lo que llega, y no intentar cambiarlo, no implica que no luches por ser una mejor persona, y un mejor fisioterapeuta.


Lejos de eso, te permite aceptar tus limitaciones, y empezar a trabajar en tus debilidades para alcanzar tu mayor potencial.


Pero cuando sabes que fallar es una opción tan válida como acertar, el miedo se desvanece y las oportunidades se multiplican.


Por ello, vive de acuerdo con la naturaleza, desarróllate sin miedo, pero no temas al futuro ni a lo que no sabes, porque todo forma parte de algo que va más allá de tu control.


Espero que mi razonamiento no haya sido demasiado complicado de seguir, y que esta disertación os resulte interesante y de utilidad.


Para terminar, os dejo con un texto de Allan Watts que me ha inspirado a escribir este texto.

El principio de «No hacer nada», explicado por Alan Watts

La naturaleza es un organismo autorregulado, democráctico. Es una totalidad, donde todo va junto. Y esa totalidad es el TAO.

Cuando el taoísmo habla de seguir la naturaleza, seguir el camino, a lo que se refiere es más a esto: Haz las cosas de acuerdo con la naturaleza de las cosas mismas. No quiere decir que no cortes la madera, sino que lo hagas de la manera que te sea más fácil. Aprender a utilizar la naturaleza respetándola, sin destruirla.

Este es el principal fundamento del taoísmo: Wu wei. No forzar nada.

No fuerces el candado, o doblarás la llave. Actúa siempre de acuerdo con la forma que tienen las cosas, tal y como ellas existen. No impongas una interferencia que no esté realmente de acuerdo con esa situación. Es mejor no hacer nada, que interferir desconociendo la relación que existe entre todas las cosas que vas a modificar.

Es muy importante sentir que todas las cosas están conectadas entre sí. Que la vida no es una competición, sino un extraño sistema de conexión, donde todo se retroalimenta y crece con la interacción. Aceptar la idea del “enemigo amistoso”, “la necesaria adversidad” que es parte de ti, y que es necesaria para mantenerte fuerte y hacerte crecer.

Todo conflicto es, al final, una forma de cooperación que nos hace crecer mutuamente.

Entender esto es la base, no forzar nada. Acepta esto, y podrás vivir una vida que está de acuerdo a la naturaleza.

Alan Watts, el principio de «no hacer nada»


Espero que os haya gustado, y nos vemos en el próximo post. Un abrazo y, como siempre, recuerda: #MueveteMucho

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