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Dolor, Fisiolosofia, Fisioterapia, Movimiento, Podcast, Salud

¿Es la ausencia de dolor, la no-enfermedad, o «lo normal»sinónimo de salud?
Debemos aceptar que la salud no es algo concreto, sino un proceso de aprendizaje y cambio continuo que durará toda nuestra vida.

Muchas veces me he preguntado, ¿estaré sano?
Yo no me siento mal, no me siento enfermo ni noto ningún problema interno. No tengo dolor, no me siento triste ni decaído, tengo energía, y vivo relativamente tranquilo.

Quizá sea eso tener salud. O quizá lo sea vivir en una isla alejado del mundo, bebiendo zumos de coco y tomando el sol.
O quizá sea disponer de tu propio tiempo, controlar tu cuerpo, ser dueño de tu vida.


Bueno, creo que hay muchas posibles definiciones de salud, y por eso hoy vengo a exponer la mía, que puede o no estar de acuerdo con la tuya.

La salud es una etiqueta, igual que la enfermedad.

Según el diccionario, Salud es el estado en que un ser u organismo vivo no tiene ninguna lesión ni padece ninguna enfermedad y ejerce con normalidad todas sus funciones.


Sin embargo, a mi esta definición se me queda algo corta, y es que se limita a definir con palabras un término que, en mi opinión, es más bien subjetivo y difícil de conceptualizar.

Para mi, salud tiene más que ver con sentirse sano, bien con uno mismo, que con tener todas tus funciones «en orden».


Y es que estoy cansado de ver pacientes con dolor a los que se les ha dicho que «están perfectamente», porque los resultados de sus pruebas son «normales», donde todo está «en orden», y por ello no han recibido la atención que merecían, a pesar de sentir que no estaban bien y que algo fallaba.


Y aquí entro en un terreno peliagudo, porque el estar enfermo también es una etiqueta, y bastante peligrosa, pues lleva adheridas muchas creencias negativas – incapacidad, debilidad, déficits.

E, igual que debemos re-enfocar la salud hacia la función y el bienestar, deberíamos hacer lo propio con la enfermedad, considerándola un estado transitorio y, en ocasiones, necesario como parte de una mejor salud (la hormesis y la antifragilidad nos enseñan que un cuerpo se hace más fuerte, esto es más sano, cuando ha pasado por las dificultades y ha sido capaz de mejorarse a sí mismo a través de ellas.)

De este modo, salud y enfermedad son estados fluidos del ser, no son estados fijos que podamos medir objetivamente (aunque desde las ciencias de la salud nos empeñemos en ello, poniendo etiquetas a todo lo que sucede a nuestros pacientes).


Entender la salud y la enfermedad como parte de un todo lo complica un poco, ¿verdad?

Quizá haya que desechar la idea de Salud o enfermedad, y limitarnos a hablar de estados de bienestar o malestar, donde podamos determinar qué nos hace sentir a gusto con nosotros mismos, y qué nos aleja de nuestra autoaceptación.

¿Qué aspecto quieres tener dentro de diez años?


Así, debes plantearte qué es lo que te hace sentir bien, no solo en el momento, sino a lo largo de tu vida. Vete con tu mente a dentro de 10 años, y piensa qué podrías hacer hoy para verte bien, o qué puedes cambiar para no verte en situaciones que hoy no se te hacen fáciles.

Y construye desde ahí, teniendo en mente todo el camino que habrás de recorrer, y que no será fácil, ni corto. Pero hará la aventura de vivir mucho más duradera y digna de disfrutar.

Y te lo digo en serio, si quieres vivir plenamente, no puedes renunciar a la salud, es un compromiso no ya a largo plazo, sino para toda la vida.

Plantéate la salud como un continuo en tu vida, como tu nueva forma de ser, y actúa en consecuencia.

Llegados a este punto, quizá deberíamos pararnos un momento, y analizar si todo lo que estamos haciendo contribuye a sentirte mejor (física, mental, espiritualmente). Y, si no es así, deberías apartarlo de tu vida: Comida basura, tabaco, alcohol, relaciones tóxicas. ¿En qué modo esto contribuirá a tu mejor yo futuro?


Y ojo, no te pido que vivas una vida aburrida, ordenada y sin sobresaltos. Que abandones a tus amigos porque van de cervezas los viernes, en vez de entrenar. O que no te tomes esa hamburguesa porque «engorda». No me malinterpretes, no te pido eso, porque eso sería contraproducente con la salud (toda obsesión se convierte en un problema de salud, mental y/o física).


Lo que si te pido es que pongas tu salud en el centro, y analices qué actos te acercan a sentirte bien, y cuales no (no solo a corto, sino a medio y largo plazo – recuerda tu imagen en 10 años).

Quizá tomarte unas cuantas cervezas sea una buena idea, pero no lo será si te bebes tres barriles (y notarás los efectos nocivos de esto no en 10 años, sino en 10 horas).

Tampoco comer una hamburguesa de vez en cuando va a matarte, pero sí lo hará si lo conviertes en tu menú del día (de nuevo, piensa en ti dentro de 10 años, y mira cómo estarás si te dedicas a comer basura todos los días).


Por otro lado, tampoco te obsesiones con el cuerpo o el entrenamiento. Es una parte vital, pero tómatelo con calma, y disfruta del proceso.

Lo mejor es que busques un deporte que te guste, y lo complementes con ejercicio de fuerza 2/3 veces a la semana. No debe ser algo complejo, solo levantar unos cuantos kilos y a seguir con tu día. Quién sabe, ¡igual hasta descubres que te gusta!

Quizá poner la salud en el centro sea la mejor manera de vivir nuestra vida con plenitud. Porque la vida, sin salud, es menos vida.

Aprovecha ahora, que aún no estás enfermo, y analiza si realmente estás sano (recuerda que la ausencia de la etiqueta «enfermo» no implica directamente estar sano).


Por ello, disfruta de la buena compañía sin complejos, come rico y sano, y, como siempre digo, #MueveteMucho

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