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Fisioterapia

Estamos obligados a aprender, y aceptar, que no siempre las cosas salen bien, que vamos a fracasar.
No es nada fácil, y hoy quería hablar sobre ello, ya que es algo que tengo muy presente en clínica.

¿Por qué, haciendo lo mismo, dos pacientes no responden de la misma manera? ¿Por qué somos capaces, con el tratamiento más sencillo, de mejorar y aliviar a nuestro paciente, mientras otras veces nos resulta imposible, aún usando las técnicas más novedosas y complejas?


Muchas preguntas surgen cuando un paciente falla, o cuando algo no funciona. Da igual en qué ámbito, el fracaso es algo con lo que es difícil lidiar.


Hoy intentaré hablar de esto, del fracaso, desde mi visión personal. Y también intentaré hacer una pequeña reflexión sobre cómo me planteo el fracaso y esa aceptación.
Porque sí: El fracaso no hay que superarlo, a veces solo queda aceptar que la hemos cagado, que no ha funcionado, y que debemos aprender de lo que hemos hecho.

Las derrotas nos enseñan aún más que el mejor entrenamiento, ¡y a ti jamás te han derrotado!
¿Acaso no sabes qué significa el afán de superación?
Desconoces muchas cosas porque jamás ha sufrido por ellas

Sant Seiya, Los caballeros del Zodiaco.

Sé tu mismo, deja las expectativas de lado.

No sé exactamente qué es lo que más me frustra de fallar con un paciente, o de sentir que no he podido darle lo que necesitaba (o quería).


Si me pongo a analizarlo, creo firmemente en casi todo lo que hago, y le pongo empeño a dar el 100%, pero aún así hay veces que nada parece funcionar, y me fastidia sobremanera.


Creo que mi miedo al fracaso se relaciona con mi miedo a decepcionar, con esa voz que me dice «No sé si seré capaz de no decepcionar» :

Es una voz que está en el fondo de mi psique, que a veces lo inunda todo, y se hace insoportable.
Es una sensación constante de ser juzgado por lo que haga o diga, por tener que contentar a otros con mis acciones.
De sentirme mal por ponerme delante de las opiniones de los demás, de sus expectativas.


Y esto es un error, porque no vamos a conseguir nada si no somos la mejor versión de nosotros. Porque si no sacamos a relucir nuestra luz, no vamos a ser capaces de iluminar el camino de aquellos a quien queremos ayudar.

Nuestro miedo más profundo no es que seamos inadecuados.

Nuestro miedo más profundo es que somos poderosos sin límite.

Es nuestra luz, no la oscuridad lo que más nos asusta.

Nos preguntamos: ¿quién soy yo para ser brillante, precioso, talentoso y fabuloso?

En realidad, ¿quién eres tú para no serlo?

Eres hijo del universo.

El hecho de jugar a ser pequeño no sirve al mundo.

No hay nada iluminador en encogerte para que otras personas cerca de ti no se sientan inseguras.

Nacemos para hacer manifiesto la gloria del universo que está dentro de nosotros.

No solamente algunos de nosotros: Está dentro de todos y cada uno.

Y mientras dejamos lucir nuestra propia luz, inconscientemente damos permiso a otras personas para hacer lo mismo.

Y al liberarnos de nuestro miedo, nuestra presencia automáticamente libera a los demás.

Nelson Mandela

Miniguía de la aceptación del fracaso

Cuando fracaso, hay ciertas prácticas que me sirven para evitar pensamientos negativos, que puedan alejarme de mi mejor versión.

Porque, como decía antes, si nos dejamos hundir por nuestros errores, en vez de aprender de ellos, nos empequeñecemos, y hacemos más lúgubre el universo: No hay nada honroso en hacerse pequeño, en limitarse.
Así que lucha por aprender de cada fallo, y salir lo más fuerte posible de ese bache.
Espero que esta guía te sirva de inspiración. Es lo que a mi me funciona, pero no es una biblia ni un método a seguir. Busca lo que mejor se amolde a ti, y luego vive de acuerdo a tus propias normas.


Sin más, aquí os la dejo:

  1. Acepta que es parte del proceso. Vas a perder muchos pacientes, igual que otros tantos van a volver y recuperarse. Sé realista, y entiende que vas a fallar muchas veces, porque no lo sabes todo. Y eso está bien. Tómalo como una lección, y hazte fuerte ante la adversidad.
  2. Prepárate. Ten presente que el fracaso va a llegar. Estate preparado para este día, analiza tus posibles respuestas, e intenta que estas sean acordes a una persona íntegra y segura de sí misma.
    El fracaso, como el éxito, es solo parte del camino.
  3. No te cuestiones a ti mismo, cuestiona tu actuación concreta con ese paciente. Puede que ese día no estuvieras acertado, puede que ese paciente no encajara contigo.
    Hay muchas razones por las que un tratamiento no funciona, pero no creas que es una cuestión exclusivamente personal, y ten en cuenta el contexto que rodea a cada sesión.
  4. Aprende de tus errores. Lo más importante de caer es aprender a levantarnos. Las caídas son necesarias para aprender, y el único tonto es aquel que se hunde en su caída y no es capaz de aceptarla y superarla.
    Hazte fuerte a base de fallar.
  5. Busca apoyo. Si crees que no puedes superarlo solo, busca ayuda de otros profesionales que puedan estar en tu misma situación. Te darás cuenta de que no estás solo, y que el fracaso también es parte de tu trabajo.
    (Y si crees que este sentimiento puede ser un impedimento en otras áreas de tu vida, plantéate la posibilidad de contactar con un profesional que pueda ayudarte a gestionar esas emociones negativas).


Espero que estos pequeños consejos os sirvan, y si no, al menos me habrán servido a mi para aclararme las ideas, ya que soy el primero que necesita desahogarse a veces, y uso este espacio para ello. Entiendo que, además, me hace conectar con otros compañeros y sentirme menos solo en esta carrera tan bonita y difícil que es la fisioterapia.


Confío en que os haya gustado, y nos vemos en el próximo post. Como siempre, te mando un abrazo y te recuerdo: #MueveteMucho

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