Your address will show here +12 34 56 78
Fisioterapia

Hoy vengo a hablar de la diferencia entre lo útil y lo valioso, y cómo esta diferenciación a veces se hace imposible en muchos ámbitos de la vida, incluida la fisioterapia.
Y es que a veces nos cuesta poner en valor el precio que cobramos por nuestro trabajo, y es un problema que debemos aprender a gestionar.

En nuestra profesión, que se desarrolla mayormente en el ámbito privado, debemos enfrentarnos a la mercantilización de la salud, lo cual choca muchas veces con la vocación de sanitarios.

Sobre esto hablé en el programa número 15 de #Fisiolosofía , Hemos perdido el foco, en el que ahondé en la necesidad de alejar la fisioterapia del mero beneficio económico (sin dejarlo de lado, pues el sistema nos exige unos mínimos de productividad y capitalización).


Hoy quería ahondar en esta idea de productividad, utilidad y valor, para ver si puedo aclarar mejor la diferencia entre estos conceptos, y de alguna manera hacer que tú que me oyes o lees, empieces a entender la diferencia entre algo que puede ser útil para tu día a día, y algo que es valioso y merece la pena.

La utilidad de lo inútil

Nuccio Ordine escribió un magnífico ensayo titulado «La utilidad de lo inútil», donde nos invita a abandonar la visión mercantilista de nuestra sociedad, y empezar a dar valor a aquellas cosas que nos puedan parecer «inútiles».

“En el universo del utilitarismo, en efecto, un martillo vale más que una sinfonía, un cuchillo más que una poesía, una llave inglesa más que un cuadro: porque es fácil hacerse cargo de la eficacia de un utensilio mientras que resulta cada vez más difícil entender para qué pueden servir la música, la literatura o el arte.

Nuccio Ordine

En dicho ensayo, ahonda en el concepto que hoy os traigo, desglosando la necesidad de reubicar, mental y socialmente, las humanidades dentro del sistema económico.

Para ello, según el autor, es necesario empezar a dar valor a aquellas artes que no parecen útiles, porque su practicidad no es inmediata o tangible.

Para Nuccio, la utilidad de las cosas se mide por lo que éstas pueden hacer en el mundo material en que desarrollamos nuestra actividad (y que es la base del sistema económico actual).


Por eso, todo aquello que es intangible no resulta útil en esta sociedad, y queda relegado a un segundo plano (tanto económico como social).


En este plano quedan las artes, la música, la pintura, también la filosofía. Pero también quedarían relegadas del utilitarismo artes tan básicas como la buena salud.

Hoy quiero hablar de ello, e invitaros a reflexionar sobre cómo valoramos realmente el estar sanos, y si la medicina ha perdido esa percepción de lo valioso frente a lo útil.

¿Más vale prevenir que curar?

En el libro Cisne negro, Nassim Taleb desarrolla una idea que podría relacionarse con este dicho popular: Cómo el prevenir un evento negativo no es valorado de la misma manera que la actuación ante un evento negativo, como un desastre natural (la pandemia de Covid sería un ejemplo claro), o un ataque terrorista.

Y es que nadie pone en valor que llevamos cientos de años sin una pandemia global, lo único que sirve a nuestra mente son las medidas cuando esa pandemia ya es una realidad.


Esta ha sido, en general, la forma de afrontar los problemas en medicina


No solemos enfocarnos tanto en prevenir el mal, en procurar una buena base saludable para evitar enfermar en el futuro.

En ese sentido, aún hoy la salud se entiende como «ausencia de enfermedad», en lugar de valorarla como el conjunto de cualidades que nos permiten desarrollar nuestra vida sin complicaciones, de manera plena (sobre esta salud completa también tengo un episodio en el podcast, por si le quieres echar un oído, es el programa Qué es salud.

¿Cuánto vale la salud?

Aquí, para concluir, debo reivindicar el precio que ponemos a las consultas de fisioterapia, así como al tremendo valor que estas suponen para los pacientes.


Cuando acudes a fisioterapia con dolor, lo haces porque esperas que tu vida mejore, que el dolor se elimine.
Pero deberías tener presente que la manera de que ese dolor no vuelva no es únicamente ir al fisio una vez al mes, sino dejarte guiar por él para que pueda evaluar tu situación, y recomendarte las mejores pautas (siempre que se pueda, basadas en el movimiento) para evitar que ese dolor vuelva.


Empecemos a ver el valor que tienen las cosas, y no miremos solo el precio. Hay cosas muy valiosas, que no tienen un precio: La confianza, el trato personalizado, el tiempo invertido, las horas de estudio que hay detrás de cada razonamiento.


Todo esto son añadidos a un tratamiento que, por lo demás, no termina cuando el paciente sale de la sala de terapia, sino que continua fuera: Por parte del paciente, dedicando más tiempo a su propia salud, y por parte del profesional, que dedicará el tiempo que pueda a ahondar en el caso y hacerlo, si puede, mejor la próxima vez.

La buena salud es muy barata

Y con esto concluyo, recordándoos que, obviamente, en todas las profesiones hay malos profesionales, y hay detrás muchos intereses económicos.
Pero la confianza es la base de todo tratamiento, y si tu fisio te la transmite, ten fe en tu instinto.


Por otro lado, si no tienes dinero para pagar un fisio, ten claro que éste no es imprescindible en tu salud, con honestidad te lo digo.
Estaré encantado de ayudarte, y siempre tendrás mi consulta abierta para atenderte, pero ten claro que, si te mueves lo suficiente, si cuidas tu descanso y tu alimentación, y mantienes la calma ante el dolor, muchos de tus problemas se van a solucionar con el tiempo.


Ante todo, ten paciencia, pide ayuda si la necesitas y, como siempre os digo: #MueveteMucho .


Gracias por leerme, como siempre. Te mando un abrazo y te deseo una buena salud.

0