Dolor, Ejercicio, Fisioterapia, Lesión, Miedo, Movimiento, Salud

5 cosas que un fisioterapeuta no sabe

El lenguaje es muy importante, y hay veces que su uso por parte del fisioterapeuta no ayuda a mejorar la relación con el paciente, e incluso puede dar lugar a efectos adversos sobre el tratamiento.
En este último caso, hablamos de mensajes nocebos.


Los mensajes nocebos son mensajes que, transmitidos por un profesional, producen efectos nocivos en los pacientes, ya sea por aumentar su miedo, o por ir contra las creencias respecto a un tratamiento determinado.


Esto debe explicarse con más detenimiento, y es que es importante entender que el poder de las palabras se hace mayor cuando las transmitimos desde una posición «de poder», como es la que nos otorga nuestro perfil sanitario.


De este modo, aquello que digamos a nuestro paciente será tomado, en la mayoría de casos, como una realidad, y es importante que ésta vaya acorde con los pensamientos del paciente, o podremos provocar en él problemas serios que interfieran en su tratamiento.


No hablo de reducir o simplificar el mensaje, pues como veréis a continuación la mayoría de mensajes son sencillos y fáciles de entender. Pero lo que es importante es no hacer afirmaciones que puedan ser parciales o contener algún tipo de mensaje «fragilizante«.


Así, dar por seguras ciertas cosas, como los tiempos de recuperación, el origen del dolor, o la conveniencia de ciertas posturas, pueden ser mensajes malentendidos por el paciente, por lo que debemos controlar su uso.


A su vez, es importante que el paciente tenga claras ciertas premisas, como lo son la incertidumbre asociada a todo proceso de recuperación, y su fuerza para superar la adversidad.
Este tipo de mensajes son mucho más positivos, y podríamos considerarlos «empoderantes«, ya que en gran medida van a reforzar las actitudes del paciente que le ayuden en su recuperación.


Algunos de los mensajes que me gusta aclarar a los pacientes, descartándolos antes de iniciar todo tratamiento, son los siguientes:

1. Cuándo vas a recuperarte

Nadie puede asegurarte cuánto tiempo tardarás en salir de una lesión, o en librarte del dolor.


Estos procesos son complejos, y hay muchos factores que pueden interferir. Es por ello que el papel de un fisioterapeuta no está en hacer pronósticos, sino en intentar acompañarte durante todo el proceso, haciéndote partícipe del mismo.


Como terapeuta, intento siempre hacer entender al paciente que todo proceso de recuperación no es lineal, y que es complicado determinar una fecha exacta de vuelta «a la normalidad».
Por otro lado, sí que me gusta tranquilizar a los pacientes, haciéndoles ver que nada dura para siempre, y que tarde o temprano se saldrá de esa situación.


Para ello, es importante ponernos metas a corto y largo plazo, y ajustarnos a ellas a la hora de realizar los tratamientos. De este modo, mientras vamos cumpliendo objetivos más pequeños, no dejamos de poner el foco en el objetivo mayor, sin obsesionarnos por llegar cuanto antes.

A este respecto, escribí una entrada hace un tiempo, en la que hablaba de cómo funcionan los procesos, y de la importancia de no obsesionarnos con el resultado final, y disfrutar en su lugar del camino hacia la cima.

2. Por qué te duele

Esta es una pregunta recurrente, y muy difícil de responder.


El dolor es una experiencia personal, y tiene muchos factores que pueden influenciar en su aparición.


Si bien en algunos casos la lesión y el dolor están íntimamente relacionados, en muchos otros casos no sucede así, y esto nos puede complicar a la hora de determinar el origen del dolor.


Es en estos casos cuando más cuidado debemos tener con los mensajes que enviamos a los pacientes, ya que el hecho de no entender el origen y el por qué de su dolor puede suponer un factor de riesgo para el propio dolor.

Suena paradójico, ¿verdad? Pero tiene su lógica.


Uno de los determinantes del dolor es el miedo, y éste se relaciona íntimamente con la incertidumbre, que es la sensación de falta de seguridad o confianza sobre algo (en el caso de los pacientes, sobre su propio dolor).


El manejo de esta incertidumbre pasa por reconocer que no sabemos exactamente qué produce el dolor del paciente, pero que ésto no es demasiado importante cuando hablamos de dolores de larga duración.


De este modo, en estos pacientes será imprescindible «desviar» el foco del tratamiento del propio dolor, y centrarnos en los factores que pueden estar ocasionando dicha condición


Y dentro de estos factores entran todo tipo de condicionantes, desde los sociales, los culturales y los psicológicos.


Por ello, cuando te hagan esta pregunta, ¿por qué me duele?, no corras a buscar respuesta, y entiende el contexto de tu paciente antes de apresurarte a contestarle.

3. Estoy seguro de que te vas a recuperar

En línea con lo comentado en el punto anterior, dar certezas de seguridad sobre algo que no sabemos con seguridad es peligroso.


La recuperación no es algo que dependa al 100% de nosotros, por lo que no podemos asegurar el desarrollo de la misma.


El hecho de decirle esto a los pacientes puede jugar en nuestra contra, ya que en algunos casos, más de los que pensamos, podremos no conseguir nuestros objetivos, y se nos podrá culpar de dar falsas esperanzas.


Por ello, y conforme a lo dicho en el primer punto, aclararle a los pacientes que la recuperación no está nunca asegurada, ni que será una línea recta, es un punto clave para aclarar antes de comenzar el tratamiento.


Y, en ese sentido, será muy importante para reforzar la confianza del paciente, ya que este nunca dudará de nosotros, incluso en los momentos en los que su recuperación se estanque.


No obstante, si le aseguramos la recuperación y en algún momento nos estancamos en la misma, la confianza se habrá deteriorado, y habremos perdido la alianza con nuestro paciente.

4. Si haces estos ejercicios, no tendrás dolor

Otra frase célebre de muchos terapeutas, que nos encanta utilizar para hacerle ver al paciente que el ejercicio es clave en toda recuperación.


Sin embargo, y por muy buena que sea la intención con estas palabras, afirmar que existen ejercicios que «evitan» el dolor, o que pueden «prevenir lesiones» es algo a evitar.

Esto se debe a que la lesión es un juego de probabilidad, y es imposible, por muy bien que entrenes, evitarla con ejercicios o cualquier otra intervención.


Obviamente cuanto más en forma estemos, menos probable será la lesión. Pero no podremos asegurar nunca que ésta no se vaya a producir (como decía antes, no podemos asegurar nada que no depende de nosotros).


Como parte de la educación y rehabilitación, le haremos entender al paciente este aspecto, eliminando la creencia de que existan ejercicios «preventivos» o «correctivos», y cambiándola por ejercicios que «reducen la probabilidad de lesión».

5. Con esa postura es normal que te duela

Y para terminar, la joya de todas las frases nocebo que pueden existir.


Y es que no, no existe una relación entre una mala postura, y el dolor. Más bien, una mala postura es consecuencia de tener dolor.


Las formas de prevenir el dolor no pasan por corregir la postura, sino por otras muchas, como son el aumento de la actividad física, el control de ciertos factores psicológicos o incluso el control de la alimentación (esta última, depende enteramente del nutricionista – DI NO A LOS INTRUSOS).


Por ello, no te preocupes tanto de cómo te sientas en la silla del trabajo, o en buscar un cojín que mantenga tu columna «alineada», y céntrate más en moverte a menudo, levantarte de la silla tras varias horas de trabajo, y no comer en exceso.

Recuerda: El lenguaje es poderoso

Como profesionales sanitarios debemos controlar lo que decimos, y es importante que los pacientes también conozcan la realidad detrás de ciertos mitos que circulan por ahí.


Por ello, animo a quien quiera a contactarme si tiene alguna duda respecto a su lesión o dolor, y a no tener miedo de los mensajes referidos en este post.


Recuerda que eres más fuerte de lo que te han hecho pensar, y repítetelo para que no se te olvide.

Gracias por leerme, espero que te haya gustado. Como siempre, te mando un abrazo, y #MueveteMucho .