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Dolor, Ejercicio, Fisiolosofia, Podcast, Salud

En el último episodio de #Fisiolosofia , tuve el placer de entrevistar a Miguel Lopez (https://nutreconciencia.com/).


Miguel es diestista – nutricionista, y desarrolla su trabajo tanto en clínica (de forma presencial y online), como en investigación.

Es una persona apasionada de la ciencia, y que divulga en redes (especialmente en Instagram, como @nutreconciencia ) contenido de alta calidad sobre temas relacionados con la nutrición, y con la salud en general.


Durante nuestra charla, debatimos varios temas, aunque los principales fueron la necesidad de simplificar el trabajo en el campo de la salud, y la importancia de hacer esto de acuerdo con el trabajo investigador que compañeros como él realizan diariamente.


Esta labor investigadora no está muy extendida en España, y a veces se nos olvida que detrás de nuestros tratamientos está el estudio y la práctica, y no solo debe primar el que una técnica nos guste más o menos.


Por otro lado, sacamos a relucir ciertas bases que deberíamos tener presentes en todos nuestros abordajes, y que son tres pilares fundamentales en el mantenimiento de la salud en general: El sueño, la alimentación y el ejercicio.


Teniendo claros estos tres pilares, la salud se hace más sencilla, aunque esto no implica que sea fácil de aplicar.


Y es que siempre será más fácil recurrir a una dieta / técnica milagro, que plantearte cambiar un estilo de vida con el que llevas arrastrando problemas de salud desde hace años.


Esto, plantearte la necesidad de adquirir nuevos hábitos y formas de vivir, es algo que mucha gente no se plantea, y es labor de los sanitarios reforzar conductas que conduzcan a una mejor salud en general, y no solo evitar la enfermedad o el dolor de manera puntual.

Así, mejorar la calidad de vida ha de ser un principio fundamental de todo abordaje, cueste el tiempo que cueste. Y deberíamos dejar de plantear soluciones mágicas de ningún tipo (ayunos, suplementos, manipulaciones) y dejar muy claro que la clave de la salud reside en los tres pilares antes comentados.


En mi opinión, y esto es algo que queda fuera del contenido del episodio, la labor investigadora es esencial. Pero también lo es que esa labor llegue a la población «común», esto es, a todas aquellas personas que puedan estar preocupadas por su salud y no tengan tiempo ni energía para estudiar las últimas novedades científicas.


En ese sentido, el papel de Miguel en redes me parece espectacular. Se trata de una persona que tiene un gran alcance, y lo tiene siendo honesto y fiel a su mensaje: Mejorar la salud desde la ciencia.


Y, por otro lado, no deja de lado la importancia de la difusión del mensaje. Ya que es importante lo que dices, pero también cómo lo dices.

Y es claro que, en una red como instagram, la imagen prima muchas veces al contenido (es así, aunque no nos parezca lo correcto o lo más acertado).


Sin más, os dejo con la entrevista y espero que la disfrutéis tanto como yo lo hice haciéndola. La segunda parte la subiré en los próximos días.

Fue un rato estupendo, y pronto repetiremos.


Te mando un fuerte abrazo, y te recuerdo: #MueveteMucho


Web de Miguel: https://nutreconciencia.com/

Instagram: @nutreconciencia

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Ejercicio, Fisioterapia, Movimiento, Salud

En los últimos meses he escuchado en varias fuentes el término de «activación mitocondrial». Tras varias lecturas acerca del tema, quería hablaros sobre la importancia real que puede tener en la salud, y como podemos «activar» nuestras mitocondrias.

El término «activación mitocondrial» hace referencia a la activación de la función de las mitocondrias en la célula.

Las mitocondrias son orgánulos encargados de la transformación de nutrientes en energía en forma de ATP.
Ésta, aunque es la principal, no es la única función de las mitocondrias, ya que también participan en la síntesis de hormonas esteroideas (testosterona y estradiol), regulación del calcio celular, desintoxicación de amoniaco en el hígado y apoptosis (muerte celular programada).


Este último punto es esencial, ya que las células que no mueren de forma programada pueden derivar en células de cáncer, con una alteración mitocondrial y metabólica, que pueden dar lugar a complicaciones graves.


Una mitocondria que funcione de forma defectuosa va a ser menos eficaz en la generación de energía y genera mayor cantidad de radicales libres, además de no realizar correctamente el resto de sus funciones.

En este sentido, una mitocondria «defectuosa» se comporta como una central energética poco eficiente, que gasta mucha energía y además «contamina» el ambiente.


En personas obesas la La obesidad y la disfunción mitocondrial también van de la mano. No está claro cuál es el factor primario, pero ambas se retroalimentan . La resistencia a la insulina perjudica la producción de energía, dificultando la oxidación de la grasa corporal y empeorando a su vez la resistencia a la insulina. Un círculo vicioso muy peligroso.


Además, la disfunción mitocondrial se asocia a trastornos como la fatiga crónica, la diabetes, la enfermedad cardiovascular y el antes mencionado cáncer, entre otras.

Todos estos estados tienen en común la falta de actividad física y una mala alimentación. Estos dos son factores esenciales para mantener la salud mitocondrial.

Cuida tus mitocondrias: #MueveteMucho

Las mitocondrias son unos orgánulos particulares, ya que son los únicos que poseen ADN propio.
Debido a esto, no pueden generarse a través de otros orgánulos, sino que es necesario utilizar las mitocondrias existentes para generar la denominada biogénesis mitocondrial.

¿Y cuál es el principal estímulo para favorecer esa biogénesis mitocondrial? Pues es sencillo: La contracción muscular.


El proceso de formación de mitocondrias es complejo, pero se puede resumir teniendo algo claro: El ejercicio físico lo estimula.


Esto se debe a que, cuando nos ejercitamos, las mitocondrias empiezan a trabajar para generar energía en forma de ATP, extrayéndola de los nutrientes (descomponiendo Carbohidratos, grasas y proteínas).

Si la demanda de ATP aumenta, el cuerpo se fuerza a producir más «generadores de ATP», estas son las mitocondrias.


Además, si el ejercicio físico es intenso, esta producción será más efectiva (es por ello que el ejercicio de fuerza produce mayor cantidad de mitocondrias que el clásico ejercicio aeróbico).


Por otro lado, las sustancias que se generan y liberan durante la contracción muscular, como Calcio, proteína kinasa C y las fosfatasas, van a estimular la formación de nuevas mitocondrias.


De este modo, a los beneficios ya conocidos del ejercicio, podemos añadir el de la activación mitocondrial, y la estimulación de la biogénesis de estos orgánulos.


Por ello, si quieres mantener sanas tus mitocondrias, ten claro que el movimiento es la forma más eficaz de conseguirlo.

Sueño y alimentación, factores importantes para la salud mitocondrial


Cuida el ritmo circadiano:

Las mitocondrias disponen de un reloj biológico que sigue los ritmos circadianos, las horas de comida, el sueño, los picos horarios de mayor actividad y lucidez, y los valles de descanso y calma.

La luz es el principal director que dirige toda la orquesta del reloj biológico; y la melatonina, la hormona que regula el ritmo mitocondrial, es clave para conseguir la estabilidad mental y una adecuada competencia cognitiva. Seguir los ritmos horarios del sol ayuda a fabricar buenas dosis de melatonina.


Alimenta a tus mitocondrias:

Una alimentación equilibrada y con suficientes nutrientes nos va a ayudar a mantener una salud mitocondrial óptima.

Entre estos nutrientes, podemos destacar algunos que pueden ser importantes para el desarrollo mitocondrial en especial: Coenzima Q10, ácido fólico, magnesio y vitaminas B, creatina y carnitina.


Estos nutrientes están presentes, como digo, en los alimentos de una dieta equilibrada. No obstante, si crees que careces de alguno de ellos, consulta con un profesional de la nutrición para que te ayude, ya que yo carezco de los conocimientos necesarios para hacerlo.


Con todo lo dicho anteriormente, te animo a poner a tus mitocondrias a trabajar ejercitándote a alta intensidad y con bastante frecuencia.


Una forma sencilla de estimular la biogénesis mitocondrial es empezar el día dando un pequeño paseo, mientras disfrutas de la salida del sol (que a su vez estimula la generación de vitamina D), y entrenar fuerza 2-3 veces por semana, de manera complementaria.


Mantenerte en movimiento y estimular la contracción muscular pondrá a tus mitocondrias a funcionar, y ayudará a la renovación y generación de una función mitocondrial óptima.


Eso es todo por hoy. Gracias como siempre por llegar hasta aquí,. Te mando un abrazo y, como siempre, te recuerdo: #MueveteMucho.

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Dolor, Ejercicio, Fisiolosofia, Fisioterapia, Mentalidad, Movimiento, Podcast, Salud

A continuación te presento los puntos clave de la entrevista que realicé a Strongmidgardian.

¿Qué vas a encontrar en esta entrevista?
Durante los casi 50 minutos hablamos de muchos temas, pero varios fueron los puntos clave a tratar: la importancia de individualizar, de entrenar fuerza y de moverte, en general.
Te dejo a continuación con un pequeño resumen de la charla, pero te invito a escucharla en el Podcast.

Ismael (@strongmidgadian) es un fisioterapeuta y entrenador de 25 años, que igual que yo es apasionado de la divulgación en redes sociales sobre el dolor y el entrenamiento.


Creo que compartimos muchos puntos de vista, y esto se puede notar al escuchar la charla que mantuvimos, donde tratamos temas que a ambos nos apasionan.


En esta conversación, hablamos un poco más sobre las experiencias que ambos hemos tenido con el entrenamiento y la lesión, y cómo podemos utilizar el movimiento para hacer nuestra vida mejor en todo el espectro Bio – Psico – Social.

Muévete mucho

Como bien me dijo Ismael, tenemos que entender que el movimiento es parte indispensable de la vida. Si llevamos tantos años moviéndonos, de formas tan diversas, es imposible que ello vaya contra nuestra naturaleza.

Por ello, debemos implementar el movimiento, el ejercicio, para tener una vida plena y saludable.

En ese sentido, es importante tener en cuenta el contexto de cada persona, ya que no a todo el mundo le gusta el mismo tipo de ejercicio, y también es importante conocer la realidad de cada uno para aplicar las cargas adecuadas.


Aquí es donde la individualización juega un papel fundamental, siendo la base de todo tratamiento o entrenamiento que se quiera implementar.

Tenemos que tener muy claro que, si no individualizamos y adaptamos el entrenamiento o terapia a lo que la persona necesita y demanda, será muy difícil que la persona siga nuestras pautas, y por tanto, casi imposible que pueda mejorar.


Para ello, recomiendo siempre apoyarse en profesionales que tengan esto en cuenta, y huir de «Métodos» o «Terapias milagro», ya que hay tantos tratamientos como personas.

Todo es fuerza

Por otro lado, no podía faltar en nuestra charla la mención al entrenamiento de fuerza.


Hoy día son muchas las fuentes que nos hablas de la importancia de este entrenamiento, y de las ventajas que tiene para la salud.

No obstante, aún hay personas que consideran que el entrenamiento de fuerza «no es para ellos», pues lo asocian a gimnasios y a levantar grandes pesos.


En nuestra conversación intentamos desmitificar esto, y hablamos de que «Todo es fuerza», ya que realmente toda actividad que implique actividad muscular puede ser considerada fuerza.


Así, una alta carga no es necesariamente levantar 100 kilos en peso muerto, y en función de tus circunstancias será una u otra demanda la que nos de esa alta carga (aquí volvemos al concepto de individualización).


Por ello, cuando tengamos a una persona de 30 y a otra de 80 años, deberemos entender que las cargas altas no serán iguales para ambos, e intentaremos adaptar los ejercicios a las condiciones de cada uno.

Exposición gradual al movimiento

Por último, comentamos el concepto de exposición gradual, y cómo esa adherencia al tratamiento va a ser vital para conseguirla.


La exposición consiste, a groso modo, en ir aumentando las demandas (cargas) a las que vamos sometiendo al paciente, de modo que poco a poco se vaya adaptando a ellas y podamos ir sobre-cargando los ejercicios.


Es un punto importante, porque todo tratamiento que tenga en cuenta esa evolución y proceso será más proclive a conseguir adherencia en el paciente (a nadie le gusta pasarlo mal, y el ejercicio debe ser adecuado para no sufrir demasiado mientras se hace, y más si estás empezando).


Por ello, exponer de manera progresiva a esa carga es la mejor manera de no sobre – saturar al sistema, y hacer que nuestro paciente disfrute el proceso y vaya viendo avances significativos en poco tiempo.


Estas son más o menos las ideas principales que extraje del programa, aunque hay muchas más.

Puedes escucharlo y comentarme qué te ha parecido, estaré encantado de ver qué conclusiones sacas tu de él.


Te mando un abrazo y, como siempre digo, #MueveteMucho

Enlaces a iVoox y Spotify:

iVoox: https://www.ivoox.com/strongmidgardian-la-individualizacion-es-clave-todo-audios-mp3_rf_62260047_1.html

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Dolor, Ejercicio, Fisioterapia, Lesión, Miedo, Movimiento, Salud

El lenguaje es muy importante, y hay veces que su uso por parte del fisioterapeuta no ayuda a mejorar la relación con el paciente, e incluso puede dar lugar a efectos adversos sobre el tratamiento.
En este último caso, hablamos de mensajes nocebos.


Los mensajes nocebos son mensajes que, transmitidos por un profesional, producen efectos nocivos en los pacientes, ya sea por aumentar su miedo, o por ir contra las creencias respecto a un tratamiento determinado.


Esto debe explicarse con más detenimiento, y es que es importante entender que el poder de las palabras se hace mayor cuando las transmitimos desde una posición «de poder», como es la que nos otorga nuestro perfil sanitario.


De este modo, aquello que digamos a nuestro paciente será tomado, en la mayoría de casos, como una realidad, y es importante que ésta vaya acorde con los pensamientos del paciente, o podremos provocar en él problemas serios que interfieran en su tratamiento.


No hablo de reducir o simplificar el mensaje, pues como veréis a continuación la mayoría de mensajes son sencillos y fáciles de entender. Pero lo que es importante es no hacer afirmaciones que puedan ser parciales o contener algún tipo de mensaje «fragilizante«.


Así, dar por seguras ciertas cosas, como los tiempos de recuperación, el origen del dolor, o la conveniencia de ciertas posturas, pueden ser mensajes malentendidos por el paciente, por lo que debemos controlar su uso.


A su vez, es importante que el paciente tenga claras ciertas premisas, como lo son la incertidumbre asociada a todo proceso de recuperación, y su fuerza para superar la adversidad.
Este tipo de mensajes son mucho más positivos, y podríamos considerarlos «empoderantes«, ya que en gran medida van a reforzar las actitudes del paciente que le ayuden en su recuperación.


Algunos de los mensajes que me gusta aclarar a los pacientes, descartándolos antes de iniciar todo tratamiento, son los siguientes:

1. Cuándo vas a recuperarte

Nadie puede asegurarte cuánto tiempo tardarás en salir de una lesión, o en librarte del dolor.


Estos procesos son complejos, y hay muchos factores que pueden interferir. Es por ello que el papel de un fisioterapeuta no está en hacer pronósticos, sino en intentar acompañarte durante todo el proceso, haciéndote partícipe del mismo.


Como terapeuta, intento siempre hacer entender al paciente que todo proceso de recuperación no es lineal, y que es complicado determinar una fecha exacta de vuelta «a la normalidad».
Por otro lado, sí que me gusta tranquilizar a los pacientes, haciéndoles ver que nada dura para siempre, y que tarde o temprano se saldrá de esa situación.


Para ello, es importante ponernos metas a corto y largo plazo, y ajustarnos a ellas a la hora de realizar los tratamientos. De este modo, mientras vamos cumpliendo objetivos más pequeños, no dejamos de poner el foco en el objetivo mayor, sin obsesionarnos por llegar cuanto antes.

A este respecto, escribí una entrada hace un tiempo, en la que hablaba de cómo funcionan los procesos, y de la importancia de no obsesionarnos con el resultado final, y disfrutar en su lugar del camino hacia la cima.

2. Por qué te duele

Esta es una pregunta recurrente, y muy difícil de responder.


El dolor es una experiencia personal, y tiene muchos factores que pueden influenciar en su aparición.


Si bien en algunos casos la lesión y el dolor están íntimamente relacionados, en muchos otros casos no sucede así, y esto nos puede complicar a la hora de determinar el origen del dolor.


Es en estos casos cuando más cuidado debemos tener con los mensajes que enviamos a los pacientes, ya que el hecho de no entender el origen y el por qué de su dolor puede suponer un factor de riesgo para el propio dolor.

Suena paradójico, ¿verdad? Pero tiene su lógica.


Uno de los determinantes del dolor es el miedo, y éste se relaciona íntimamente con la incertidumbre, que es la sensación de falta de seguridad o confianza sobre algo (en el caso de los pacientes, sobre su propio dolor).


El manejo de esta incertidumbre pasa por reconocer que no sabemos exactamente qué produce el dolor del paciente, pero que ésto no es demasiado importante cuando hablamos de dolores de larga duración.


De este modo, en estos pacientes será imprescindible «desviar» el foco del tratamiento del propio dolor, y centrarnos en los factores que pueden estar ocasionando dicha condición


Y dentro de estos factores entran todo tipo de condicionantes, desde los sociales, los culturales y los psicológicos.


Por ello, cuando te hagan esta pregunta, ¿por qué me duele?, no corras a buscar respuesta, y entiende el contexto de tu paciente antes de apresurarte a contestarle.

3. Estoy seguro de que te vas a recuperar

En línea con lo comentado en el punto anterior, dar certezas de seguridad sobre algo que no sabemos con seguridad es peligroso.


La recuperación no es algo que dependa al 100% de nosotros, por lo que no podemos asegurar el desarrollo de la misma.


El hecho de decirle esto a los pacientes puede jugar en nuestra contra, ya que en algunos casos, más de los que pensamos, podremos no conseguir nuestros objetivos, y se nos podrá culpar de dar falsas esperanzas.


Por ello, y conforme a lo dicho en el primer punto, aclararle a los pacientes que la recuperación no está nunca asegurada, ni que será una línea recta, es un punto clave para aclarar antes de comenzar el tratamiento.


Y, en ese sentido, será muy importante para reforzar la confianza del paciente, ya que este nunca dudará de nosotros, incluso en los momentos en los que su recuperación se estanque.


No obstante, si le aseguramos la recuperación y en algún momento nos estancamos en la misma, la confianza se habrá deteriorado, y habremos perdido la alianza con nuestro paciente.

4. Si haces estos ejercicios, no tendrás dolor

Otra frase célebre de muchos terapeutas, que nos encanta utilizar para hacerle ver al paciente que el ejercicio es clave en toda recuperación.


Sin embargo, y por muy buena que sea la intención con estas palabras, afirmar que existen ejercicios que «evitan» el dolor, o que pueden «prevenir lesiones» es algo a evitar.

Esto se debe a que la lesión es un juego de probabilidad, y es imposible, por muy bien que entrenes, evitarla con ejercicios o cualquier otra intervención.


Obviamente cuanto más en forma estemos, menos probable será la lesión. Pero no podremos asegurar nunca que ésta no se vaya a producir (como decía antes, no podemos asegurar nada que no depende de nosotros).


Como parte de la educación y rehabilitación, le haremos entender al paciente este aspecto, eliminando la creencia de que existan ejercicios «preventivos» o «correctivos», y cambiándola por ejercicios que «reducen la probabilidad de lesión».

5. Con esa postura es normal que te duela

Y para terminar, la joya de todas las frases nocebo que pueden existir.


Y es que no, no existe una relación entre una mala postura, y el dolor. Más bien, una mala postura es consecuencia de tener dolor.


Las formas de prevenir el dolor no pasan por corregir la postura, sino por otras muchas, como son el aumento de la actividad física, el control de ciertos factores psicológicos o incluso el control de la alimentación (esta última, depende enteramente del nutricionista – DI NO A LOS INTRUSOS).


Por ello, no te preocupes tanto de cómo te sientas en la silla del trabajo, o en buscar un cojín que mantenga tu columna «alineada», y céntrate más en moverte a menudo, levantarte de la silla tras varias horas de trabajo, y no comer en exceso.

Recuerda: El lenguaje es poderoso

Como profesionales sanitarios debemos controlar lo que decimos, y es importante que los pacientes también conozcan la realidad detrás de ciertos mitos que circulan por ahí.


Por ello, animo a quien quiera a contactarme si tiene alguna duda respecto a su lesión o dolor, y a no tener miedo de los mensajes referidos en este post.


Recuerda que eres más fuerte de lo que te han hecho pensar, y repítetelo para que no se te olvide.

Gracias por leerme, espero que te haya gustado. Como siempre, te mando un abrazo, y #MueveteMucho .

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