Your address will show here +12 34 56 78
Dolor, Fisiolosofia, Fisioterapia, Movimiento, Podcast, Salud

Muchas veces, los tratamientos en fisioterapia se basan en abordajes complejos, con gran cantidad de maquinaria y poca atención centrada en el paciente. Hoy vengo a reflexionar sobre la importancia (y la dificultad) de ser «más naturales», y dejar de centrarnos en resultados económicos o estéticos.

Hace unas semanas mantuve una conversación con un proveedor de fertilizantes que me hablaba de su novedoso sistema para nutrir el suelo, y mejorar así la calidad de los cultivos.


En su sistema, unas bacterias colocadas sobre el suelo eliminaban el exceso de nitrógeno y otras sustancias adheridas a las raíces de las plantas, mejorando la absorción de los nutrientes presentes en los abonos.


Con este método, se evitaría el exceso de abono, produciendo no solo un ahorro económico, sino una mejora de la calidad del suelo donde las plantas se desarrollan.


Esto es debido a que, entre otros componentes, los abonos contienen nitrógeno. Este nitrógeno, cuando no es absorbido por la planta (lo cual sucede si las raíces de la misma no son eficientes), se filtra hacia el suelo y contamina.


Gracias a este novedoso sistema, las plantas se volverían más eficientes, tendrían una mejor absorción del nitrógeno, y se disminuiría la contaminación. Además, mejoraría la salud de las plantas y el cultivo sería mucho más natural, sin necesidad de usar fertilizantes ni productos químicos que mejorasen la absorción de nutrientes.


Parece un plan perfecto, ¿entonces por qué no se aplica desde ya?


Bueno, más allá de la falta de investigación sobre el tema, el principal problema es que no hay un gran interés económico (todavía) detrás de esto, por lo que los beneficios no son tantos a nivel empresarial.


Traigo a colación este tema porque me recordó un poco a lo que sucede en algunas clínicas de fisioterapia, y a cómo algunos profesionales de nuestro campo piensan más a corto plazo que a largo.


En pocos lugares se busca la mejora de la calidad de vida del paciente (esto sería, una mejor absorción de nutrientes), y en muchos el principal objetivo es disminuir el dolor (esto es, abonar aún más la planta) sin tener en cuenta las causas de ese dolor o las circunstancias del paciente.


De este modo, la fisioterapia a veces se vuelve una máquina de producción que mira más por el interés económico que por la salud y el bienestar.


Mi visión de la salud es similar a la que este hombre tenía con los cultivos: Es mejor hacer las cosas un poco más lentas, con unos márgenes de beneficios más leves, si esto sirve para mejorar la vida de las personas a largo plazo.


Si algún día tengo mi propia clínica, espero no abandonar los principios que me guían hoy, y aceptar que el respeto por la naturaleza debe ser una base de mis tratamientos.


Y cuando hablo de respetar la naturaleza, hablo de hacer tratamientos enfocados en la persona, no en el dolor o en la patología.


Creo que hemos perdido el foco, y que muchas veces complicamos en exceso los tratamientos.


Creo que porque nos cuesta aceptar que, muchas veces, nuestros tratamientos no son tan eficaces, sino que es nuestra propia humanidad la que cura. La sinceridad, la confianza, y el amor que pones en los tratamientos son muchas veces más eficaces que todas las técnicas que apliques.


Simplificar la fisioterapia no implica que ésta sea fácil, o que cualquiera pueda hacerlo. Pero sí creo mejorar la vida de los pacientes puede conseguirse de manera que se respete la naturaleza humana.


Obviamente el conocimiento es importante, y tener muchas herramientas puede ser útil. No descartes estudiar acerca de diferentes abordajes, ya que nunca sabes cuándo pueden servirte.


Pero, lo que sí considero que debemos hacer, es cambiar nuestra visión sobre el «paciente – clavo».

Si tu única herramienta es un martillo, todos tus pacientes serán clavos.

Ten en cuenta que cada paciente es diferente, y que su experiencia sobre el dolor es cambiante.

No puedes pretender tener un método, o una forma predeterminada de tratarle. Porque la respuesta a cada tratamiento es tan cambiante, que ninguna de las variables que controles podrá asegurarte el éxito.


Quiero recalcar la necesidad de seguir estudiando y formarse. El razonamiento y el diagnóstico son claves a la hora de abordar al paciente, y no podemos esperar ayudar a alguien si no sabemos qué le pasa.

Dar palos de ciego no es una opción válida, nunca.


Pero también quiero insistir en la necesidad de ser más humanos, de ser buenas personas, para hacer que nuestros pacientes mejoren sin necesidad de inventar métodos o técnicas específicas.

Luchar contra el sistema… suena más fácil de lo que es

Dicho todo lo anterior, quería también reflexionar acerca de la dificultad de aplicar este tipo de ideas en el contexto en que nos movemos.


Soy el primero que, muchas veces, siente que no aprovecha bien el tiempo dedicado al paciente, y veo cómo pierdo las sesiones sin realmente producir un cambio profundo en mis pacientes.


Es difícil hacerlo cuando tienes 12-13 pacientes en un días, todos seguidos y sin apenas tiempo para parar a hablar con ellos.


Entiendo que la situación de cada uno es diferentes, que las expectativas del paciente muchas veces nos juegan una mala pasada.


Pero debemos luchar con las armas que tengamos, en cada momento que nos lo permitan, para inculcar a nuestros pacientes la necesidad de ser los dueños de su propia salud, y de recuperar lo que nunca debió dejar de ser suyo: Su bienestar.


No te frustres si no lo consigues con todos, pues eso es algo que directamente es imposible. Pero felicítate si lo haces con 1 o 2 a la semana, porque habrás cambiado más vidas que si te limitaras a seguir la corriente, a ser un «pone- corrientes» más, y a no luchar por lo que crees.


Continúa formando alianzas con tus pacientes, siendo relevante para ellos.

Estamos condenados a un sistema que nos oprime, intentemos resistir aunque sea a pequeña escala.

0

Dolor, Fisiolosofia, Fisioterapia, Mentalidad, Miedo, Podcast, Salud

¿Qué relación puede haber entre el concepto Amor fati, creado por Nietzsche, el de Wu wei, base en el taoísmo, y la historia natural de la enfermedad?
Hoy vamos a hablar de estos tres conceptos que, aunque suene raro, tienen más que en común de lo que puedes pensar.

Friedrich Nietzsche, creador del concepto, describía Amor Fati de la siguiente manera:

Quiero aprender cada día a considerar como bello lo que de necesario tienen las cosas; así seré de los que las embellecen. Amor fati: sea este en adelante mi amor.
No quiero hacer la guerra a la fealdad. No quiero acusar, ni siquiera a los acusadores. ¡Que mi única negación sea apartar la mirada! ¡Y en todo y en lo más grande, yo solo quiero llegar a ser algún día un afirmador!

F. Nietzsche


Hablar de este tema, y resumirlo en los 10-15 minutos que durará este podcast, no es sencillo, pero intentaré hacerlo lo mejor posible.


No obstante, te aconsejo leer algunos libros que han supuesto un auténtico cambio en mi forma de pensar, y a través de los cuales he desarrollado mi filosofía de vida actual:


Sapiens, de hombres a dioses. Yuval Noah Harari, El sutil arte Mark Manson, Reinventarse, Mario Alonso Puig, 12 reglas para la vida, Jordan Petterson y Más allá de tu mente, Allan Watts.


En sus libros, de un modo más o menos directo, se desarrolla la idea de la aceptación del destino, del desapego a la esperanza, y del desarrollo de uno mismo por encima de lo que en su vida acontezca.


De un modo u otro, todos estos autores hablan en sus obras de la necesidad de aceptar que la vida, en sí misma, no tiene un sentido, y que de algún modo u otro vamos a morir, y poco de lo que hagamos tendrá importancia en unos años.


Esto para algunos es difícil de aceptar, y se niegan a admitirlo. No obstante, hoy quiero hablaros de por qué creo que es una postura lícita, e incluso acertada si quieres vivir en calma.

Mi tatuaje: AMOR FATI.


De este modo, aceptar que la vida no tiene sentido, que no hay un objetivo que alcanzar que determine su final, te hace ser más consciente del hecho de estar vivo, y te anima a vivir de un modo más intenso: Si no hay nada más allá, ¿por qué ibas a desperdiciar el tiempo que se te ha dado?


De algún modo, colocar el punto final en la muerte, teniéndola presente y sabiendo que es el final de todo, te ayuda a enfocar tu vida, y tus problemas, con una nueva perspectiva.


Porque, ¿qué es llegar tarde a tu cita o perder el bus, comparado con estar muerto?


Sí, sé que suena drástico, pero de verdad me gustaría que me dieses una oportunidad para explicarme, e intentar explicarte (que no convencerte) de por qué he dejado de buscar un sentido a la vida, y he empezado a valorar la vida misma como significado único.


Para mi Amor fati es aceptar esto último: Que la vida es, por si sola, la que da significado a todo lo demás. De ella surge todo, lo bueno, lo malo. De ella nace el dolor y la pena, y también el placer y la alegría. Y lo hace, no porque haya un plan preparado para ello, sino simplemente porque estar vivo te permite que todo eso sea posible.


Amor fati implica renunciar a la esperanza de un futuro mejor, y aceptar el presente tal como es y cómo viene, sin valorar que pudiera ser mejor o peor de lo que ya es.


Y aceptar esto, no implica renunciar a los sueños y anhelos de algo mejor, pero sí implica renunciar al deseo y al apego (Estos son conceptos que el budismo desarrolla especialmente).


Desprendernos del deseo, cambiándolo por aceptación del presente (Amor fati), nos hará más conscientes de lo que ya tenemos, y nos hará valorarlo con perspectiva.


Y es que muchas veces nos complicamos buscando la felicidad, buscando algo que nos estimule y nos haga sentirnos llenos, sin darnos cuenta que, una vez llega, nos acostumbramos y dejamos de valorar todo lo conseguido.


Por otro lado, muchas veces nos preocupamos de problemas que se acaban solucionando por sí mismos, y nos olvidamos de fluir con el momento, enredándonos en pensamientos y estrategias que nos alejan de ese resultado que anhelamos.


Es paradójico, pero muchas veces no hacer nada es la mejor solución. Simplemente aceptar la situación, y dejar que fluya hacia su solución natural.


Dejar a la naturaleza actuar, aceptando (y amando) lo que suceda – esto es, amor fati – es uno de las enseñanzas principales del taoísmo, filosofía de origen china muy famosa por su principal símbolo: El ying y el yang.


Esta filosofía no la conozco tanto como el estoicismo (en el que tampoco soy experto), pero a raíz de escuchar las lecciones de Alan Watts he empezado a interesarme más por la filosofía del tao – al final leeré un texto que me ha inspirado a escribir este.


El objetivo del Tao es alcanzar la inmortalidad. Esto no se debe entender literalmente, sino como una forma de inmortalidad espiritual, que se alcanza al vivir en armonía con la naturaleza.


La naturaleza, en el taoísmo, es un sistema anárquico, donde no hay un jefe que controle todo, sino que es una fuerza libre que actúa a sus anchas.


Un principio fundamental del Tao es el principio de Wu Wei – esto significa “No hacer nada”, pero en el sentido de “no intervenir en el curso de los eventos”, no actuar contra la naturaleza.

5 acciones de la filosofía Wu Wei - Farmaoptics
El círculo que fluye como símbolo de Wu wei.


En este punto, quería relacionar estos dos conceptos, Amor fati y Wu wei (“No hacer nada”), con la historia natural de la enfermedad, y los tratamientos en fisioterapia.


La historia natural de la enfermedad es la evolución de un proceso patológico sin intervención médica.


En nuestra profesión, no son pocas las ocasiones que encontramos a compañeros que complican sobremanera los tratamientos, quizá confiando en que sus técnicas serán las que curen al paciente, y no aceptando el hecho de que, muchas veces, el paciente se recuperaría igualmente sin nuestra intervención, ya que la naturaleza actúa en él.


Considero muy necesario aceptar que los pacientes tienen una vida y unas circunstancias diversas, y que éstas tendrán más influencia en su recuperación que cualquier técnica que podamos hacer.


Nuestro deber es aceptar esto, y trabajar para encontrar el punto donde podemos impulsar esa recuperación, conectando realmente con nuestro paciente y despertando su naturaleza.


Ojo, que al hablar de estos dos conceptos no quiero decir que debamos renunciar a ser mejores en nuestra vida, y en nuestras profesiones. No quiero invitar a nadie a dejar de estudiar, sean métodos o teorías, y a aplicar todo lo aprendido. No dejes de formarte solo porque algunas veces “se curará solo”, porque con esa actitud no llegarás lejos.


La naturaleza es sabia, pero también lenta. Muchas veces podemos ayudarla a acelerar la curación con el mero hecho de que el paciente acuda a nosotros. Podemos tomar medicinas y recibir tratamientos, siempre teniendo en cuenta qué efecto concreto tendrán en nosotros, y no dependiendo de ellos más allá de lo necesario.


Y también la labor de acompañar al paciente en esa recuperación más “natural” es necesaria, ya que nuestra ayuda por sí sola puede resultar en un estímulo positivo a su recuperación.


En otras ocasiones, no pocas, hacer entender al paciente esto, la historia natural de la enfermedad, no es fácil. Y una vez lo comprenden, van a agradecer evitarse tratamientos que podrían ser inútiles en su caso.

Por ello, no descartes el poder del estudio, y hazte preguntas de manera constante. Pero intenta, con todo lo que sabes, simplificar tus tratamientos.


Y cuidado, hacerlo simple no es sencillo, y hay que ser muy bueno en lo que haces para simplificarlo. A veces nos creemos que lo más complejo es mejor, y ya habéis visto que no siempre tiene por qué ser así.


Por otro lado, aceptar lo que llega, y no intentar cambiarlo, no implica que no luches por ser una mejor persona, y un mejor fisioterapeuta.


Lejos de eso, te permite aceptar tus limitaciones, y empezar a trabajar en tus debilidades para alcanzar tu mayor potencial.


Pero cuando sabes que fallar es una opción tan válida como acertar, el miedo se desvanece y las oportunidades se multiplican.


Por ello, vive de acuerdo con la naturaleza, desarróllate sin miedo, pero no temas al futuro ni a lo que no sabes, porque todo forma parte de algo que va más allá de tu control.


Espero que mi razonamiento no haya sido demasiado complicado de seguir, y que esta disertación os resulte interesante y de utilidad.


Para terminar, os dejo con un texto de Allan Watts que me ha inspirado a escribir este texto.

El principio de «No hacer nada», explicado por Alan Watts

La naturaleza es un organismo autorregulado, democráctico. Es una totalidad, donde todo va junto. Y esa totalidad es el TAO.

Cuando el taoísmo habla de seguir la naturaleza, seguir el camino, a lo que se refiere es más a esto: Haz las cosas de acuerdo con la naturaleza de las cosas mismas. No quiere decir que no cortes la madera, sino que lo hagas de la manera que te sea más fácil. Aprender a utilizar la naturaleza respetándola, sin destruirla.

Este es el principal fundamento del taoísmo: Wu wei. No forzar nada.

No fuerces el candado, o doblarás la llave. Actúa siempre de acuerdo con la forma que tienen las cosas, tal y como ellas existen. No impongas una interferencia que no esté realmente de acuerdo con esa situación. Es mejor no hacer nada, que interferir desconociendo la relación que existe entre todas las cosas que vas a modificar.

Es muy importante sentir que todas las cosas están conectadas entre sí. Que la vida no es una competición, sino un extraño sistema de conexión, donde todo se retroalimenta y crece con la interacción. Aceptar la idea del “enemigo amistoso”, “la necesaria adversidad” que es parte de ti, y que es necesaria para mantenerte fuerte y hacerte crecer.

Todo conflicto es, al final, una forma de cooperación que nos hace crecer mutuamente.

Entender esto es la base, no forzar nada. Acepta esto, y podrás vivir una vida que está de acuerdo a la naturaleza.

Alan Watts, el principio de «no hacer nada»


Espero que os haya gustado, y nos vemos en el próximo post. Un abrazo y, como siempre, recuerda: #MueveteMucho

0

Dolor, Ejercicio, Fisiolosofia, Podcast, Salud

En el último episodio de #Fisiolosofia , tuve el placer de entrevistar a Miguel Lopez (https://nutreconciencia.com/).


Miguel es diestista – nutricionista, y desarrolla su trabajo tanto en clínica (de forma presencial y online), como en investigación.

Es una persona apasionada de la ciencia, y que divulga en redes (especialmente en Instagram, como @nutreconciencia ) contenido de alta calidad sobre temas relacionados con la nutrición, y con la salud en general.


Durante nuestra charla, debatimos varios temas, aunque los principales fueron la necesidad de simplificar el trabajo en el campo de la salud, y la importancia de hacer esto de acuerdo con el trabajo investigador que compañeros como él realizan diariamente.


Esta labor investigadora no está muy extendida en España, y a veces se nos olvida que detrás de nuestros tratamientos está el estudio y la práctica, y no solo debe primar el que una técnica nos guste más o menos.


Por otro lado, sacamos a relucir ciertas bases que deberíamos tener presentes en todos nuestros abordajes, y que son tres pilares fundamentales en el mantenimiento de la salud en general: El sueño, la alimentación y el ejercicio.


Teniendo claros estos tres pilares, la salud se hace más sencilla, aunque esto no implica que sea fácil de aplicar.


Y es que siempre será más fácil recurrir a una dieta / técnica milagro, que plantearte cambiar un estilo de vida con el que llevas arrastrando problemas de salud desde hace años.


Esto, plantearte la necesidad de adquirir nuevos hábitos y formas de vivir, es algo que mucha gente no se plantea, y es labor de los sanitarios reforzar conductas que conduzcan a una mejor salud en general, y no solo evitar la enfermedad o el dolor de manera puntual.

Así, mejorar la calidad de vida ha de ser un principio fundamental de todo abordaje, cueste el tiempo que cueste. Y deberíamos dejar de plantear soluciones mágicas de ningún tipo (ayunos, suplementos, manipulaciones) y dejar muy claro que la clave de la salud reside en los tres pilares antes comentados.


En mi opinión, y esto es algo que queda fuera del contenido del episodio, la labor investigadora es esencial. Pero también lo es que esa labor llegue a la población «común», esto es, a todas aquellas personas que puedan estar preocupadas por su salud y no tengan tiempo ni energía para estudiar las últimas novedades científicas.


En ese sentido, el papel de Miguel en redes me parece espectacular. Se trata de una persona que tiene un gran alcance, y lo tiene siendo honesto y fiel a su mensaje: Mejorar la salud desde la ciencia.


Y, por otro lado, no deja de lado la importancia de la difusión del mensaje. Ya que es importante lo que dices, pero también cómo lo dices.

Y es claro que, en una red como instagram, la imagen prima muchas veces al contenido (es así, aunque no nos parezca lo correcto o lo más acertado).


Sin más, os dejo con la entrevista y espero que la disfrutéis tanto como yo lo hice haciéndola. La segunda parte la subiré en los próximos días.

Fue un rato estupendo, y pronto repetiremos.


Te mando un fuerte abrazo, y te recuerdo: #MueveteMucho


Web de Miguel: https://nutreconciencia.com/

Instagram: @nutreconciencia

0

Dolor, Fisiolosofia, Fisioterapia, Lesión, Mentalidad, Miedo, Podcast, Salud

Hoy os traigo la relación que puede tener el concepto filosófico de «noche oscura del alma» (Creado por San Juan de la Cruz en su poema homónimo), con el dolor crónico.
Quédate si quieres saber la relación que existe entre estos dos términos…

Entra dócilmente en esa noche quieta
No te resistas, no luches, ten fe
Acepta lo inevitable, y aprovecha que aún vives
No te detengas a esperar lo que no pasará
Y no renuncies al ahora por lo que no va a llegar


San Juan de la Cruz escribió el poema “La noche oscura del alma”, donde hacía referencia a la sensación de vacío y soledad que una persona experimenta antes de un encuentro místico (en su caso, se refería al encuentro con Dios, pero podría entenderse en otros contextos).


Su poema narra el viaje del alma desde su casa corporal hasta su unión con Dios. El viaje ocurre durante la noche, que representa el periodo en el cual la persona se encuentra desorientada y perdida entre la oscuridad, en busca de una luz del creador, que no parece llegar.


La idea principal del poema se puede ver como la experiencia dolorosa que la gente soporta cuando procura crecer en madurez espiritual y unión con Dios, y el miedo que se siente antes de esa unión, cuando todo es negro, y nada parece aflorar de las tinieblas.


Pero… ¿qué relación puede haber entre este estado espiritual, y la recuperación física en personas con dolor (especialmente dolor crónico)?


Como ya sabéis los que me seguís hace tiempo, soy un enamorado de la filosofía (De ahí el nombre de mi programa de podcast, Fisiolosofia), y creo que ésta esconde muchas más respuestas de las que nos han enseñado a ver en el colegio.


Hoy, en mi afán por acercar estas dos ramas, os quería hablar sobre qué entiendo yo por esa noche oscura, y la relación que puede haber con los pacientes con dolor.


La noche oscura del alma es un concepto que acudió a mi hace poco, después de leerme el libro “Reinventarse”, de MA Puig. Al leerlo, recordé la conversación que mantuve con Marina hace poco en este podcast, en la que hablamos sobre la importancia de mantener nuestra identidad, y lo esencial que es, psicológicamente, definirnos de una manera determinada.


La noche oscura del alma, en un sentido más profano, sería el momento en el que nuestra identidad actual empieza a desvanecerse, para ir convirtiéndose poco a poco en una nueva, en muchos casos mejor de la
que teníamos.


En las personas que llevan arrastrando procesos de dolor de larga duración, el dolor se ha convertido en parte de su identidad, hasta el punto que muchas personas se reconocen a sí mismas por su dolor, y no se imaginan su vida sin ese problema.


Es por eso que, aunque cueste admitirlo, muchos no se atreven a abandonar esa identidad donde aún sufriendo, se sienten seguros, porque es la que conocen.


Es en esos casos, donde el miedo a perder lo que somos nos acecha, cuando debemos tener presentes esta “noche oscura”.

Es normal que, en esos momentos donde todo lo que creemos ser se tambalea, la incertidumbre y el miedo se apodera de nosotros, y nos aferramos a nuestro antiguo yo, porque nos aterra lo que puede esperar al otro lado.


Y es que explorar es algo aterrador, no te asegura el éxito, y puede llevarte a una posición peor de la que tienes ahora mismo.


Cuando sufrimos incertidumbre, los sistemas de alarma se disparan, empujándonos a buscar lugares donde nos sintamos seguros y en calma, esto es, a buscar anclas de seguridad.


Es importante que los pacientes, y nosotros mismos, tengamos claras esas anclas a las que acudir en casos de duda o miedo.


A la hora de determinar esas anclas de seguridad, debemos asegurar que no sean patrones de conducta que nos devuelvan a nuestro “antiguo” yo.


En el caso de los pacientes, esto implica desterrar patrones que puedan estar relacionados con su dolor (mala alimentación, falta de sueño, pensamientos catastrofistas, actitudes sedentarias).


Debemos determinar algunas actitudes que nos hagan sentirnos seguros, y éstas deben ser lo más sanas posibles (salir a pasear, tomar una bebida caliente, meditar).


Con todo esto, quiero decir: Desterrar malos hábitos negativos es un paso muy importante, y no podemos tomarlo a la ligera, o nos entrará vértigo y querremos aferrarnos a ese yo que ya conocemos, aunque no sea bueno para nosotros.


Es por ello por lo que he creído necesario hablar de este tema aquí.


Las personas con patología que empiezan a salir de sus procesos de dolor, necesitan tener claro que la incertidumbre acompaña a ese proceso, y que será inevitable entrar en “La noche oscura del alma” una vez empiecen a ver la luz que asoma detrás de su dolor.


Para ellos, también será esencial encontrar “anclas de seguridad” a las que aferrarse en momentos de inseguridad, teniendo claro qué anclas serán estas, e intentando que éstas estén alejadas de los patrones de conducta que producen el dolor.


He querido relacionar esta noche oscura a mi contexto, la fisioterapia, pero es algo que todos, en algún momento, hemos enfrentado, o a lo que nos vamos a enfrentar.


Piensa en aquellos momentos de tu vida que implicaron un gran cambio. Puede ser el día que montaste en bicicleta por primera vez, el día que te graduaste y saliste al mundo laboral, o tu primera vez con una pareja en la cama.


Recuerda las sensaciones que invadieron tu mente en estos momentos, y recuerdo cómo saliste de aquello: Lanzándote al vacío, dejando al miedo fluir y entrar en ti, siendo uno con él.


Y cómo saliste de aquello siendo una persona renovada, y diferente a la que se adentró en la noche.


Es inevitable, y necesario, entrar en esa noche oscura. Abrazar el miedo y la incertidumbre. Es la única manera de descubrir qué hay más allá de nuestros límites, de nuestro yo actual.


No te dire: NO TEMAS. Porque el temor es inevitable.

Solo te recordaré: La magia está al otro lado del miedo.

«A veces el destino se parece a una pequeña tempestad de arena que cambia de dirección sin cesar. Tú cambias de rumbo intentando evitarla. Y entonces la tormenta también cambia de dirección, siguiéndote a ti. Tú vuelves a cambiar de rumbo. Y la tormenta vuelve a cambiar de dirección, como antes. Y esto se repite una y otra vez. Como una danza macabra con la Muerte antes del amanecer. Y la razón es que la tormenta no es algo que venga de lejos y que no guarde relación contigo. Esta tormenta, en definitiva eres tú. Es algo que se encuentra en tu interior. Lo único que puedes hacer es resignarte, meterte en ella de cabeza, taparte con fuerza los ojos y las orejas para que no se te llenen de arena e ir atravesándola paso a paso. Y en su interior no hay sol, ni luna, ni dirección, a veces ni siquiera existe el tiempo. Allí solo hay una arena blanca y fina, como polvo de huesos, danzando en lo alto del cielo. Imagínate una tormenta como ésta.»

«Y cuando la tormenta de arena haya pasado, tú no comprenderás cómo has logrado cruzarla con vida. ¡No! Ni siquiera estarás seguro de que la tormenta haya cesado de verdad. Pero una cosa sí quedará clara. Y es que la persona que surja de la tormenta no será la misma persona que penetró en ella. Y ahí estriba el significado de la tormenta de arena.»

Kafka en la orilla, Haruki Murakami
0

Fisiolosofia, Fisioterapia, Mentalidad, Miedo, Podcast, Salud

Te dejo a continuación algunas ideas que he sacado en claro de la lectura del libro «Todo está jodido», de Mark Manson.
Personalmente ha sido una lectura muy ilustrativa, y espero ser capaz de transmitir, al menos en parte, las ideas que ha despertado en mi.
Espero que lo disfrutes.

Hace unas semanas me acabé el último libro de Mark Manson: Todo está j*dido.

Este autor me ha marcado en los últimos tiempos por su forma de ver la vida, y su franqueza a la hora de expresar sus ideas acerca de la existencia y el valor de la vida humana.


Su libro «El sutil arte de que todo te importe una mierda» fue uno de mis primeros contactos con la filosofía estoica y la autoayuda (Aunque este libro no tenga ni lo uno ni lo otro).


Sin embargo, considero que su forma de afrontar la vida está muy acorde a lo que yo creo y pienso a menudo, y es por eso que hoy querría habar un poco más en profundidad sobre estas ideas y sobre las enseñanzas que he sacado de la lectura de su libro.


En las más de 200 páginas de «Todo está jodido», Mark Manson reflexiona sobre numerosas ideas, entre las que destacan el desapego por la esperanza, y el «amor fati«.


Estas dos ideas están muy relacionadas entre sí, ya que ambas incluyen eliminar de nuestra vida el deseo de tener una vida mejor, y cambiar éste por el objetivo de ser mejores, sin esperar nada a cambio.


El desapego a la esperanza se desarrolla considerando a la esperanza como una «trampa» que nos tendemos a nosotros mismos, haciéndonos caer, en muchas ocasiones, en actitudes irracionales e imprudentes.


Para Mark Manson, la esperanza nos hace soñar con un futuro mejor, nos ayuda a desarrollar nuestros sueños. Pero, a su vez, nos obliga a luchar para conseguir algo diferente a lo que ya tenemos, nos aleja de nuestro presente y nos impide valorar lo que ya tenemos.


Debido a esto, y en relación a la segunda idea del libro, nos alejamos de lo que estamos ya viviendo, para alojarnos en lo que podría ser.


Al alejarnos del presente, desechamos lo único certero que tenemos: El ahora. Y lo hacemos esperanzados de que lo que vendrá será mejor.

No obstante, y sobre esto se desarrolla bastante en el libro, ese futuro que vendrá no cumplirá seguro con nuestras expectativas.

Llegado a este punto, tenemos que hablar un poco de la teoría del punto azul.

La teoría del punto azul:

Esta teoría surge de un experimento que se llevó a cabo para ver cómo nuestra percepción de la realidad puede variar dependiendo del contexto y las experiencias previas.

En el experimento, varios participantes debían identificar si unos puntos eran azules o púrpuras.
Al principio, los participantes no tuvieron demasiados problemas en distinguirlos.

Sin embargo, conforme los puntos azules iban apareciendo menos, los participantes empezaban a confundir más los puntos púrpura como azules, guiados por la expectativa de que los puntos azules «debían aparecer», como estaban haciendo previamente.


El experimentó se repitió con rostros amenazantes o amables, produciendo resultados similares: Conforme los rostros amenazantes desaparecían, las personas tendían a asociar rostros amables con amenazantes debido a sus expectativas de que los rostros amenazantes siguieran apareciendo en frecuencias similares.


Teniendo estos resultados presentes, podemos ver cómo nuestro cerebro recalibra constantemente nuestras percepciones basándose en nuestras experiencias anteriores.

De esta manera, ¿cómo podemos estar seguros de que vemos las cosas tal como son?


Estos resultados experimentales son extrapolables a la percepción que el ser humano hace de los problemas que le abordan. Cuando estos problemas empiezan a escasear, el ser humano «se los inventa», y los hace aparecer allá donde no los hay realmente: Cuanto más problemas resolvemos, más situaciones seguras percibimos como problemáticas.

De esta manera, la insatisfacción es constante, nunca tenemos suficiente seguridad ni nos sentimos suficientemente cómodos.

Es por ello que debemos desterrar la esperanza en un futuro mejor, y centrarnos en ser mejores personas por encima de todo. El mejor futuro no llegará, ya que cuando estemos en él, nos habremos adaptado y encontrado algún otro problema que debamos solucionar.


El autor, con todo esto, nos invita a abandonar la esperanza. No como una oda al nihilismo, sino como una aceptación de que la vida es lo que es, y no debemos esperar mucho más de ella.
Al fin y al cabo, solo hay una verdad (incómoda): Nos imaginamos nuestra propia importancia. Nos inventamos un propósito, pero no somos nada.


Tú, yo, y todos los que conocemos vamos a morir, y casi nada de lo que hagamos tendrá eco en la eternidad.

¿Qué sentido tiene la vida?

El significado que aportamos a nuestras vidas no es más que un producto de nuestra imaginación, y realmente no tiene un sentido lógico, más allá de que creemos necesitar ese sentido para seguir viviendo.


Aquí se abre un debate interesante y complejo, pero considero que «el sentido de la vida» que muchas religiones y creencias han buscado a lo largo de la historia no es más que una «excusa» que inventamos para seguir vivos, y levantarnos por la mañana.


Para algunos, serán sus hijos, para otros será Dios, para otros gritarle a los futbolistas tras una pantalla. Cada uno elige su religión, y todas son igual de válidas (aunque no todas serán igual de respetables).


Las creencias y religiones no son más que construcciones humanas que hemos producido para darle sentido y significado a nuestras vidas. Sobre el papel, no tienen nada de malo.


El problema radica en cuando esas religiones niegan a una parte la capacidad de encontrar su propio significado, o vulneran la validez de la vida de algún modo.


Estas creencias y esperanzas han sido causa de todos los conflictos a lo largo de la historia, y es que no somos capaces de aceptar que otras personas puedan ver el mundo de forma diferente a nosotros y, lo que es peor, intentamos imponer esa visión a los demás mediante la fuerza (El origen de las guerras y conflictos políticos y económicos).


Pero todas estas creencias esconden algo que no queremos aceptar:

La vida es… la vida. Y no tiene otro sentido.

Derek Sivers habló de esto en esta charla , donde nos invita a reflexionar sobre la importancia que damos a esos siginificados vitales, a esa necesidad de darnos una importancia que probablemente no tengamos.


Una vez aceptas la verdad incómoda, y te dedicas a vivir sin esperar nada, solo por el mero placer de vivir, el sentimiento que te acompaña no es el vacío, sino la calma.

La existencia, el universo físico es básicamente lúdico. No hay necesidad de algo más en absoluto. No va a ningún lado. Es decir, no tiene un destino al que llegar.

Esto se entiende mejor por analogía con la música. Porque la música, como forma de arte, es esencialmente lúdica.

La música, digamos, es diferente del viajar. Cuando viajas estás tratando de llegar a algún lado. Con la música, sin embargo, uno no se esfuerza por llegar al final de la canción. El objetivo es la canción.

Si consideramos la vida según la analogía del viaje, como una peregrinación que tiene un propósito serio en el final, y la cuestión era llegar hasta esa cosa en el extremo; hasta el éxito, o lo que sea, o tal vez el cielo después de la muerte; nos habremos perdido toda la diversión en el camino.

La vida es una canción, y se supone que debes cantar o bailar mientras suena la música.

Alan Watts


Hay que hacer un pequeño apunte aquí, y es que el no buscarle sentido a la vida, o no esperar nada, no implica renunciar a vivir, sino todo lo contrario.

Implica situar la vida en el centro, valorar el estar vivo por encima de todo. Y tener claro que la vida es la causa de todo, y que nada tendría sentido sin ella.

El dolor es la constante universal

«El dolor siempre está ahí, lo que cambia es tu percepción del dolor. Esto se debe a que el dolor es la experiencia de la vida misma. Las emociones positivas son una desaparición temporal del dolor, y las negativas un aumento de la percepción del dolor.»


Bajo esta premisa, Mark Manson nos invita a aceptar el dolor como eterna constante y renunciar con ello a buscar la felicidad, ya que aceptas que ésta no existe por sí misma, sino que es el estado de ausencia de dolor.

Por otro lado, debes aceptar que el dolor debe estar ahí para darle sentido al no- dolor, y así aprender a valorar los momentos que no nos haces sufrir.


Piénsalo un poco. ¿Te imaginas una vida sin muerte? ¿Cómo valorarías lo que ya tienes, si no pudieras perderlo? Es necesario tener presente esa potencial pérdida, para valorar realmente lo que tenemos.


La vida, al final, se convierte en una sucesión de momentos más o menos dolorosos, y de algún modo aceptar esto hará que el dolor se vuelva manejable.

Crecer implica aceptar que hay que sufrir por las razones adecuadas, y estar dispuesto a zambullirse en el dolor y recorrer sus profundidades.


La búsqueda constante de felicidad es una actitud inmadura, que nos lleva a intentar llenar un hueco que nunca se llena (teoría del punto azul). Es la esencia de la corrupción y la autodestrucción.


El dolor es la fuente de todo valor. Cuando nos negamos a sentir dolor, nos negamos la habilidad de sentir ningún propósito en la vida.

La vida es.

Llegados a este punto, resulta complejo aclarar qué sentido tiene una vida sin esperanza, donde no se espera un mundo mejor ni se lucha por ello.


No obstante, esto no es del todo cierto. Negar la importancia de la esperanza para el progreso, no implica renunciar a ella.

Negar la esperanza es, por el contrario, aceptar que la vida es lo más valioso, y por sí sola es lo suficientemente importante para ser el sentido de todo, incluso de la propia vida.


Así, Amor fati implicaría que aceptamos que LA VIDA ES, y con ello basta para que todo lo demás valga la pena. Porque, sin la vida, no habría bien ni habría mal, no habría sentido ni habría esperanza. No habría nada.


Por ello, amar la vida con todo lo que ello implica, de bueno y de malo, es para mi lo que da sentido a todo, y es por ello que llevo tatuados en mi las frases Memento Mori (Recuerda que vas a morir) y Amor Fati (Ama tu destino).


Y es que, sin la muerte, la vida no tendría tanta importancia. Y sin la vida, nada importaría.


La verdad que este libro da para mucho más, y te recomiendo que lo leas y saques tus propias conclusiones.


Espero que se haya entendido mi visión, y que te haya gustado este contenido. No dudes en hacérmelo saber si es así. Te mando un fuerte abrazo y, como siempre digo, #MueveteMucho

0

Dolor, Fisiolosofia, Fisioterapia, Mentalidad, Miedo, Movimiento, Podcast, Salud

En el post de hoy os traigo un pequeño resumen de la charla que mantuve con Marina Díaz (@marinadiazpsicóloga ).
En ella, abordamos diferentes temas, pero nos centramos en el manejo de pacientes con dolor crónico, y cómo la esfera psicológica es vital en este tipo de paciente.

0

Dolor, Ejercicio, Fisiolosofia, Fisioterapia, Mentalidad, Movimiento, Podcast, Salud

A continuación te presento los puntos clave de la entrevista que realicé a Strongmidgardian.

¿Qué vas a encontrar en esta entrevista?
Durante los casi 50 minutos hablamos de muchos temas, pero varios fueron los puntos clave a tratar: la importancia de individualizar, de entrenar fuerza y de moverte, en general.
Te dejo a continuación con un pequeño resumen de la charla, pero te invito a escucharla en el Podcast.

Ismael (@strongmidgadian) es un fisioterapeuta y entrenador de 25 años, que igual que yo es apasionado de la divulgación en redes sociales sobre el dolor y el entrenamiento.


Creo que compartimos muchos puntos de vista, y esto se puede notar al escuchar la charla que mantuvimos, donde tratamos temas que a ambos nos apasionan.


En esta conversación, hablamos un poco más sobre las experiencias que ambos hemos tenido con el entrenamiento y la lesión, y cómo podemos utilizar el movimiento para hacer nuestra vida mejor en todo el espectro Bio – Psico – Social.

Muévete mucho

Como bien me dijo Ismael, tenemos que entender que el movimiento es parte indispensable de la vida. Si llevamos tantos años moviéndonos, de formas tan diversas, es imposible que ello vaya contra nuestra naturaleza.

Por ello, debemos implementar el movimiento, el ejercicio, para tener una vida plena y saludable.

En ese sentido, es importante tener en cuenta el contexto de cada persona, ya que no a todo el mundo le gusta el mismo tipo de ejercicio, y también es importante conocer la realidad de cada uno para aplicar las cargas adecuadas.


Aquí es donde la individualización juega un papel fundamental, siendo la base de todo tratamiento o entrenamiento que se quiera implementar.

Tenemos que tener muy claro que, si no individualizamos y adaptamos el entrenamiento o terapia a lo que la persona necesita y demanda, será muy difícil que la persona siga nuestras pautas, y por tanto, casi imposible que pueda mejorar.


Para ello, recomiendo siempre apoyarse en profesionales que tengan esto en cuenta, y huir de «Métodos» o «Terapias milagro», ya que hay tantos tratamientos como personas.

Todo es fuerza

Por otro lado, no podía faltar en nuestra charla la mención al entrenamiento de fuerza.


Hoy día son muchas las fuentes que nos hablas de la importancia de este entrenamiento, y de las ventajas que tiene para la salud.

No obstante, aún hay personas que consideran que el entrenamiento de fuerza «no es para ellos», pues lo asocian a gimnasios y a levantar grandes pesos.


En nuestra conversación intentamos desmitificar esto, y hablamos de que «Todo es fuerza», ya que realmente toda actividad que implique actividad muscular puede ser considerada fuerza.


Así, una alta carga no es necesariamente levantar 100 kilos en peso muerto, y en función de tus circunstancias será una u otra demanda la que nos de esa alta carga (aquí volvemos al concepto de individualización).


Por ello, cuando tengamos a una persona de 30 y a otra de 80 años, deberemos entender que las cargas altas no serán iguales para ambos, e intentaremos adaptar los ejercicios a las condiciones de cada uno.

Exposición gradual al movimiento

Por último, comentamos el concepto de exposición gradual, y cómo esa adherencia al tratamiento va a ser vital para conseguirla.


La exposición consiste, a groso modo, en ir aumentando las demandas (cargas) a las que vamos sometiendo al paciente, de modo que poco a poco se vaya adaptando a ellas y podamos ir sobre-cargando los ejercicios.


Es un punto importante, porque todo tratamiento que tenga en cuenta esa evolución y proceso será más proclive a conseguir adherencia en el paciente (a nadie le gusta pasarlo mal, y el ejercicio debe ser adecuado para no sufrir demasiado mientras se hace, y más si estás empezando).


Por ello, exponer de manera progresiva a esa carga es la mejor manera de no sobre – saturar al sistema, y hacer que nuestro paciente disfrute el proceso y vaya viendo avances significativos en poco tiempo.


Estas son más o menos las ideas principales que extraje del programa, aunque hay muchas más.

Puedes escucharlo y comentarme qué te ha parecido, estaré encantado de ver qué conclusiones sacas tu de él.


Te mando un abrazo y, como siempre digo, #MueveteMucho

Enlaces a iVoox y Spotify:

iVoox: https://www.ivoox.com/strongmidgardian-la-individualizacion-es-clave-todo-audios-mp3_rf_62260047_1.html

0

Fisioterapia, Fisiolosofia, Mentalidad, Podcast, Salud

¿Conoces el término infoxicación? ¿Y la paradoja de la elección? ¿Sabes cómo lidiar con estos términos?

Si alguna vez te has sentido agobiado por todo lo que ves en redes sociales, o por tu incapacidad para decidir qué sabor de helado prefieres, sigue leyendo, porque en el post de hoy te explicaré qué puede estar pasando y cómo puedes solucionarlo.


Por naturaleza, soy una persona curiosa, y eso me lleva a estar en constante búsqueda de nuevos estímulos. Esta búsqueda a veces se vuelve en mi contra, porque me produce cierta ansiedad observar cuánto me queda aún por aprender, y me asusta no ser nunca capaz de ser tan hábil como algunos de mis compañeros o amigos. 


Me pasa, por ejemplo, cuando empiezo a interesarme por un tema, y abro 10 o 15 paginas con artículos de diferente índole, haciendo que muchas veces se queden en el limbo y nunca llegue a leerlos.
Me saturo e incluso asusto por todo lo que me queda por aprender e intentar.


También me pasa al ver a algunos compañeros  que tienen éxito, aparentemente, y esto me hace por momentos sentirme inferior


Creo que esto es algo que a muchos nos puede pasar, y querría hacer ver a la gente que ese sentimiento es normal, pero que debemos evitar que nos domine.


Muchas veces es nuestra inseguridad la que habla, y culpamos a otros de algo que podemos intentar controlar por nosotros mismos.


Así, nadie tiene la culpa de que le vaya bien, en todo caso tú debes intentar evitar que eso provoque sentimientos negativos en ti.


Es un tema muy personal, y entiendo que cada uno lo gestionará como pueda. Yo hoy traigo mi vivencia personal, y si te sirve, házmelo saber.
Me encanta saber que lo que digo / escribo sirve a alguien más que a mi mismo. 


Por ello, y antes de continuar, quería agradecer a todos los que me leen y escuchan en mi podcast, porque me dan fuerza para seguir haciéndolo. Sin vosotros no tendría sentido nada de esto.


Infoxicación y la paradoja de la elección: una relación tóxica. 


Como cualquier otro sentimiento, sentirse inferior al compararse con alguien es a veces inevitable


Si tenemos en cuenta el contexto donde se desarrolla nuestra vida, donde las redes sociales nos bombardean con información constantemente, donde nadie muestra su lado débil, y todos son felices y fuertes ante la cámara, es normal que perdamos la perspectiva, y nos cueste a veces centrar el foco entre tantos estímulos, como si condujéramos entre tinieblas. 


Esta niebla que se produce por exceso de información, es lo que se conoce como “Infoxicación”, y no es otra cosa que el sentimiento de estar saturado por recibir información que no creemos capaces de manejar. 


Es uno de los sentimientos que, analizando mi vida, más han marcado mi forma de actuar, y es por tanto uno de los que trato de controlar en mi día a día. Hoy me aplico un principio que escuché hace tiempo a Marcos Vázquez (recurrente en mis oídos y lecturas):

”Si tras pasar 20´en redes te sientes peor, revisa a quien sigues y empieza a cambiarlo”

Marcos Vázquez, Fitness Revolucionario.


Y es que no podemos olvidarlo: Las redes son una herramienta útil, pero pueden tener un lado peligroso si no sabemos usarlas.


No obstante, y dentro de lo que podemos controlar, revisar el tiempo que pasamos conectados, así como el contenido que aparece en nuestra feed, y cómo nos hace sentir, puede ser un primer paso para evitar la infoxicación.


Este último punto es importante, porque nadie tiene la culpa de cómo te sientes por lo que ves en tu móvil.


Esto es, la gente tiene derecho a mostrar sus logros, a presumir incluso. Y no por ello tú tienes derecho a envidiarles o tener sentimientos negativos hacia ellos. Por otro lado, quería relacionar dos conceptos que, en mi opinión, están muy ligados el uno al otro: estos son la propia  “infoxicación”, y la paradoja de la elección. 


La paradoja de la elección nos habla de la dificultad de elección que se presenta al encontrarnos con muchas opciones entre las que escoger, en comparación a escoger entre menos posibilidades. 


Y es que hay estudios en los que se observó la reacción de las personas al ser sometidas a una elección determinada, con un número mayor o menor de opciones.


Así, aquellos que tenían un número menor de posibilidades, elegían con más seguridad y con menos culpa, mientras que los que tenían muchas opciones  eligieron sin estar muy seguros, e incluso algunos no pudieron decidirse o lo hicieron con sentimiento de culpa. 


En estos últimos, se produjeron cuatro procesos que hoy se estudian en  psicología:


1.Parálisis por análisis: El hecho de tener que elegir entre tantas opciones puede llegar a paralizarnos ante el esfuerzo que supone elegir una única opción entre muchas.


2.Coste de oportunidad: Aún cuando ya hemos elegido, nos podemos torturar pensando que habría pasado si escogiéramos alguna de las opciones descartadas. De este modo, no estamos conformes con nuestra elección final. 


3. Aumento de las expectativas: Cuando hemos elegido algo, nos parece poco y buscamos más opciones fuera de lo que ya hemos conseguido. 


4. Autoculpa: Con todo lo anterior, en ocasiones tenemos miedo y acabamos desechando las opciones. Debido a esto, nos culpamos por no ser capaces de elegir y no resolver los problemas por nosotros mismos.

Debido a todo lo anterior, la infoxicación y la paradoja de la elección se complementan, haciéndose una a otra cada vez más poderosas: Vivimos en un mundo lleno de estimulos, de opciones, donde el exceso de información nos lleva a bloquearnos a la hora de tomar una determinada decisión. 


¿Cómo lidias con la infoxicación? 


Vale, una vez explicado todo lo anterior, sería interesante que explicara qué hago yo para lidiar con la infoxicación, si es que lo hago. Como he dicho anteriormente, aún hay momentos en los que me siento ansioso por lo que veo en redes sociales, y me bloqueo ante la cantidad de personas que veo y todo lo que son capaces de exponer sin aparente esfuerzo.Pero cuando esto pasa, y antes de evitar compararme o sentirme inferior, paso por varias fases:

Valora el trabajo de los demás, no lo envidies

La admiración sincera por aquellos que están donde a ti te gustaría, tomándolos como ejemplo de cómo llevar tu vida, es un sentimiento mucho más positivo que la envidia. 


Además, te llevará más lejos, e incluso puede acercarte a aquellas personas a las que tanto admiras. 


Ten en cuenta que estas personas son humanos, como tu y como yo, y sus vidas no difieren en tanto de la tuya. 


Seguramente, y eso no lo podemos negar, ellos dedican muchas mas horas que tu a hacer aquello por lo que son conocidos, y en lo que son tan buenos.


Quizá deberías empezar a aplicarte más, imitar su forma de trabajo, y dejar de envidiar todo el éxito que tienen. Recuerda, nada que merezca la pena se consigue sin esfuerzo. Por otro lado no seas tonto, y aprovecha su esfuerzo. Seguro que puedes aprender mucho de lo que otros han construido, y usarlo para crear tu propio camino. 


No dudes en seguir a los referentes de tu campo, en comprar libros o formaciones impartidas por aquellos que son expertos en una materia.


Y no te sientas mal por lo que otros han conseguido, simplemente sigue construyendo sobre la base que ellos ya han creado.

Compárate con quien eras ayer, no con quien alguien más es hoy 

En línea con lo anterior, este principio, desarrollado por Jordan Peterson en su libro 12 reglas para la vida, me parece indispensable para ser capaz de valorarte a ti mismo y todo lo que estas consiguiendo. 


Las comparaciones debilitan y, como he dicho antes, no aportan nada positivo. 

Un truco para llevar a cabo esto, es llevar un diario. En él, puedes anotar qué progresos has hecho durante el día, qué cosas no hiciste bien, y qué cosas vas a mejorar para mañana. De este modo, podrás leer lo que tu yo de hace unos meses hacía, y serás capaz de observar con perspectiva todos los progresos que estás llevando a cabo. 


Por otro lado, no te castigues si no has conseguido lo que pretendías con tu diario, si no has cumplido una meta o vas retrasado con algún punto. Nada en la vida es fijo, y todo fluye. También los horarios, los planes, y no nos queda más que adaptarnos a ello. El cambio es inevitable, y las caídas no son más que otro peldaño en la escalera hacia el éxito.Sigue construyendo y luchando por lo que quieres conseguir, y no te pares a lamentarte. Nada se consigue quejándose. 

«La única constante de la vida es el cambio».

Heráclito

Sé humilde, pero no te castigues

Por último, y dejándome muchas cosas en el camino, creo que es importante remarcar la necesidad de ser humilde en todo lo que hagamos.


No tengas miedo de pedir ayuda cuando lo necesites, y admitir que no sabes algo.
Admitir que no sabes por dónde ir, es el primer paso para avanzar.


Las mejores personas que puedes encontrar en tu camino serán aquellas que te ayuden a encontrar tu propio camino, sin pedirte nada a cambio.


Y solo las encontrarás si eres capaz de preguntar, sin miedo, por la ruta adecuada. Aunque para eso es importante que sepas, aunque sea levemente, a dónde quieres llegar, como le dijo el gato a Alicia* (aunque eso es un tema para otro post)  


Por otro lado, ten en cuenta tu papel en todo este mundo de información, e intenta siempre aportar en positivo a los que te rodean.


Algo que procuro siempre, es demostrar al mundo que me puedo caer, que puedo fallar, y que no pasa nada.
Si bien en mis redes muchas veces me puedes ver, por ejemplo, haciendo trucos de calistenia como el pino, no pretendo con ello demostrar que soy mejor que nadie.


Muy al contrario, y desde aquí reafirmo este mensaje, quiero demostrar que una persona como yo, que nunca ha sido especialmente atlética, puede conseguir cosas con sus ganas y con un propósito claro.


Y, por otro lado, dejo muy claro que no soy el mejor haciendo nada, ni lo pretendo. Solo soy un humano que intenta cada día ser un 1% mejor que el día anterior en lo que pueda (ya sea entrenando, escuchando a otras personas, siendo más paciente…).


Hay muchas cosas que puedes aprender cada día, no dejes de explorar todos los campos.


Probablemente puedas pensar que lo que haces es poca cosa, o que lo que he conseguido puede no parecer un gran logro.


Pero no me importa. Voy a seguir haciéndolo hasta que las fuerzas me aguanten. Porque sé que solo así me sentiré a gusto conmigo mismo, y porque sé que no me tengo que comparar con nadie, salvo conmigo mismo.

“¿Te importaría decirme, por favor, qué camino debo tomar desde aquí?
-Eso depende en gran medida de adónde quieres ir, -dijo el Gato.
-¡No me importa mucho adónde…! –dijo Alicia.
-Entonces, da igual la dirección –dijo el Gato. Añadiendo: 
Ten la seguridad de que llegarás, sobre todo si caminas bastante,  ¡Nadie camina la vida sin haber pisado en falso muchas veces!»

Fragmento de Alicia en el País de las Maravillas, de Lewis Carroll

0

Fisioterapia, Fisiolosofia, Mentalidad, Movimiento, Podcast, Salud

La primera ley de Newton, o ley de la inercia, establece que todo cuerpo persevera su estado de reposo o movimiento uniforme y en la misma dirección y velocidad, a no ser que sea obligado a cambiar su estado por fuerzas impresas sobre él.

Podemos tomar como base esta ley de la inercia para entender por qué muchas veces el esfuerzo más duro y más importante que podemos realizar es dar el primer paso, pues el resto vendrán como resultado de la inercia.

Esto no implica que dar un paso sea sencillo, pues hay muchas fuerzas que debemos vencer para ir más allá, aunque quizá sí sea importante entender la necesidad de dar ese primer paso para, posteriormente, dejarnos llevar y avanzar de forma más sencilla.

Hoy quería trasladar esto al entrenamiento, e intentar explicar por qué nos cuesta tanto hacer ejercicio cuando aún no hemos empezado a ponernos en forma, y por qué en cambio acabamos siendo casi dependientes de él cuando ya llevamos tiempo entrenando y estamos más en forma.

Esto parece lógico, pero es importante entenderlo para vencer el miedo a la incomodidad y la tentación a quedarnos parados.

«No entrenes para ponerte fuerte, entrena para ser fuerte»

 

Beneficios del ejercicio:

 

Antes de empezar, es importante conocer que el ejercicio físico tiene innumerables beneficios en todas las esferas, biológica, psicológica, y social.

Hacer ejercicio va más allá de ponerse fuerte, ya que es un estímulo para que nuestro cuerpo se adapte a la carga, se haga más fuerte y obtenga una mejor salud general.

Entre los muchos beneficios del ejercicio, se encuentran:

  1. Menor riesgo de muerte en todas las causas

  2. Menor fragilidad (especialmente importante en ancianos)

  3. Mejor salud cardiorespiratoria y pulmonar

  4. Pérdida de peso

  5. Mejor salud muscular y ósea

  6. Mejora de la salud mental (menor incidencia de depresión y estrés)

  7. Retrasa la oxidación de tejidos y el envejecimiento

     

Como vemos, hay muchos y variados beneficios que podemos obtener del ejercicio, y creo que es algo que debemos tener muy presente como sanitarios. 

Hacer ejercicio 30 min/ día y mantenerse activos (andar, subir escaleras, sacar al perro) es la mejor pastilla para tener una vida larga y saludable.

 

Dar un paso es el primer paso:

Al principio de mi post, he venido a referenciar la ley de la inercia de Newton, y lo quería relacionar con el ejercicio desde la perspectiva de que, una vez comencemos una dinámica con el ejercicio, será muy difícil salir de ella (aunque no imposible).

Del mismo modo que nos cuesta salir del sofá y ponernos a hacer sentadillas, nos va a ser difícil abandonar un hábito de ejercicio y estar más de dos días sin entrenar o movernos.

Para mucha gente esto suena muy loco, pues asocian el entrenamiento a pesos y gimnasios, y la actividad física a ir 3 horas al gimnasio.

Debemos entender que el ejercicio va más allá del levantamiento de pesas, y que entrenar fuerza no requiere equipamientos ni altas inversiones de tiempo y dinero.

Lo mejor que puedes hacer si quieres empezar a ejercitarte, o a entrenar a alguien si eres sanitario, es recomendarle ejercicios de unos 15-20´, que además estén relacionados con sus actividades de la vida diaria y que sean fáciles de implementar.

Ten en cuenta que la carga de un ejercicio no viene determinada (solo) por el peso externo añadido, sino por otros muchos factores como la dificultad y lo novedoso del ejercicio.

Una vez comiencen a adherirse a ese entrenamiento, por propia inercia, comenzarán a activarse más a menudo, y acabarán demandando trabajos menos «funcionales» y con mayor carga para sentir que están trabajando a los mismos niveles que cuando empezaron.

Empezar es más fácil de lo que piensas

Con respecto a este último punto, me quiero centrar en ejercicios que podemos hacer en nuestro día a día, y que no requieren una gran inversión de tiempo ni espacio para realizarlos.

Los ejercicios con peso corporal son una buena manera de empezar, ya que no requieren equipamiento y con ellos movilizamos bastantes zonas de nuestro cuerpo.

Los más básicos son las sentadillas, las flexiones, y las dominadas (Estas últimas sí requieren equipamiento). 

No obstante, también podemos incluir en nuestra rutina estiramientos, posiciones clásicas de yoga, o el mero hecho de salir a dar un paseo 20´.

Y es que, muchas veces, nuestros pacientes encuentran la dificultad no tanto en hacer ejercicios, sino en entender qué ejercicios deben hacer.

De este modo seremos nosotros, los profesionales, quienes debemos guiarles hacia una rutina sencilla que puedan ir incorporando progresivamente.

Un ejemplo que suelo usar en los pacientes más sedentarios es:

  1. Sentadillas. Hacer sereis de 20 repeticiones cada hora que estén sentados. Si pueden, que se pongan una alarma.

  2. Flexiones. Realizarlas 3 veces al día, tantas como puedan.

  3. Andar mínimo 20´al día. No me gusta que se midan los pasos, pero esto serían unos 6000. Queda lejos de la recomendación clásica de 10.000, pero como digo es para pacientes que aún no han empezado a entrenar.

  4. Estiramientos / Yoga al menos una vez en semana.

Dentro de estas pautas de entrenamiento, podemos incluir todo tipo de actividades que al paciente le motiven a moverse, desde jugar al fútbol, ir al parque con sus hijos, o tomar una cerveza en el bar.

Al final, es cuestión de adaptar el ejercicio a la persona, e ir introduciendo poco a poco esas píldoras de movimiento en su rutina diaria.

Entrenar la incomodidad

 

Algo que tenemos que aclarar es que el primer paso del que hablábamos antes no es fácil de dar, y esto muchos pacientes lo van a notar.

Es en esto en lo que muchos abordajes activos fallan, no siendo capaces de encontrar actividades que generen adherencia al ejercicio y que hagan ver al paciente que realmente es efectivo moverse.

Y es que, a muchas personas la incomodidad les asusta. No se sienten seguros de lo que están haciendo, y prefieren no hacerlo antes de afrontar esa incomodidad que viene asociada a realizar una actividad nueva y extenuante, como puede ser el ejercicio.

Pero esta sensación, siendo normal, es también algo absurda, si lo piensas bien.

La incomodidad es tu amiga, y es necesaria para el progreso humano. Si no sintiéramos incomodidad, si constantemente nos quedáramos en lo que nos gusta y nos da placer, no iríamos más allá de nuestros propios límites, no avanzaríamos y nos estancaríamos.

Esto es lo que tienes que tener claro cuando empieces a ejercitarte: No va a ser fácil, tu cuerpo va a luchar contra ello, pero es una necesidad básica si quieres sentir que estás avanzando en la dirección adecuada.

La disciplina será clave en este proceso, ya que te exigirás a ti mismo completar el entrenamiento a pesar de tu pereza. Como dice Marcos Vazquez, de fitness revolucionario:

«Si no tienes ganas de entrenar, entrena sin ganas»

 

Y, una vez que empieces a entrenar, y hayas vencido la fuerza que te atrapaba en tu sofá, será muy difícil sacarte del entrenamiento, pues la inercia actuará en tu favor y estarás más dispuesto a ejercitarte.

El ejercicio te salvará la vida

 

Una vez has superado esa fase de pereza y miedo a la incomodidad, y una vez empieces a sentir las buenas sensaciones que produce el ejercicio, será cuando te des cuenta de que para ti ejercitarte ya no es solo una cuestión de salud o estética, sino una parte indispensable de tu vida.

Aquí voy a hablar de mi experiencia personal, pero creo que aquellos que ya se ejercitan pensarán similar, y me gustaría motivar a los que no lo hacéis a empezar a moveros con el objetivo de alcanzar estas sensaciones de las que voy a hablar.

Para mí, ejercitarse es liberar la mente de malos pensamientos, centrándome durante la hora que dura mi entrenamiento en contraer y desplazar las cargas, sean estas mi cuerpo en calistenia, o un peso en el gimnasio.

Durante esa hora, no siento incomodidad, sino liberación. Nada hay más allá de mi, del peso que tengo que levantar, y de la música que suena en mis cascos mientras me ejercito.

Y, después del ejercicio, la cosa mejora aún más, porque me siento totalmente despejado para afrontar las tareas que he dejado de lado durante esa hora, me siento bien conmigo mismo y mi cuerpo se llena de energía, endorfinas y dopamina.

Y obviamente hay vida más allá del ejercicio, como es estar con la familia, disfrutar de un almuerzo con buena compañía, o salir a tomar una cerveza con un amigo.

Pero tienes que ver, y sentir, que el ejercicio es un complemento a todo esto, pues hace posible que realices todas esas actividades con una mejor salud, mental  y física. Hace que disfrutes aún más de esos momentos, e incluso hace posible que puedas hacerlos con más frecuencia en el futuro, ya que vivirás más años y con mejor calidad.

0