Fisioterapia

El masaje es tu aliado, úsalo bien

El masaje puede ser un buen aliado en los tratamientos, pero debemos conocer sus efectos reales, y no usarlo indiscriminadamente.

Ah, que eres fisio. ¡Entonces tienes que dar unos masajes increíbles!


¿Cuántas veces habremos enfrentado a esa frase, y las que nos quedan?


Hoy quería hablaros de la importancia del masaje, y el rol que puede desempeñar en nuestros tratamientos.


Hay que aceptar que aún hoy, la sociedad conoce el papel del fisio como la persona a la que vas a darte un masaje, a que te descargue y te quite contracturas.


Si hay muchos compañeros con esa mentalidad, que no entienden la importancia del ejercicio y la educación en toda recuperación, es difícil inculcar un cambio de paradigma en la sociedad.


En el pasado, esta actitud me indignaba. No entendía cómo seguíamos usando el masaje indiscriminadamente, cuando la evidencia (bendita evidencia) nos decía que había métodos mejores para modular el dolor a largo plazo.


Pero claro, en mi pequeña mente no entraba la opinión del paciente, y las expectativas que éstos tienen muchas veces hacia el masaje.


Y esto, quieras o no, es lo que va a determinar que tu abordaje del paciente en primera instancia sea efectivo.


Esto lo digo porque muchos compañeros se ofenden si les llaman masajistas, en lugar de pararse a pensar qué espera el paciente que tenemos delante de nosotros.


Estos pacientes ven el masaje como una forma válida de tratamiento, y para muchos de ellos es esencial. Si lo descartas de primeras, probablemente el paciente se sienta reticente a ser tratado, y esta predisposición determinará el éxito o fracaso de tu tratamiento.


Por otro lado, los efectos beneficiosos del masaje son numerosos, y es importante conocerlos antes de despreciarlo.


Lo que sí hay que tener claro es que esos efectos se dan a unos niveles diferentes a los descritos clásicamente.


¿Qué quiere decir esto? Pues que el masaje no modifica realmente nada a nivel del tejido.


No hay un cambio real en la distribución de fibras musculares, o en los ligamentos y tendones que son tratados mediante terapia manual.


Técnicas como el masaje transverso profundo o la “liberación miofascial” no han sido capaces de demostrar su eficacia respecto a otras técnicas manuales menos específicas (como el masaje clásico).


Y esto es debido a que, realmente, el efecto del masaje no se da a nivel de los tejidos, sino a nivel del cerebro: El masaje ayuda a reducir el nivel de amenaza percibido por el cerebro, y esto ayuda a nuestro cuerpo a reducir su nivel de estrés y a disminuir la cantidad dolor que envía a la zona que está siendo masajeada. Esto induce a una analgesia de la zona, que tendrá corta duración pero que puede sernos útil a la hora de introducir otros tratamientos.


De este modo, más allá del marketing y del uso del masaje como aliado en la relación con el paciente, podemos utilizarlo como herramienta previa a un ejercicio, gracias a su efecto analgésico a corto plazo.


Porque aquí quiero llegar con mis palabras: Es importante que centres “el tiro”, y que intentes enseñar a la persona que tienes delante las ventajas de la fisioterapia, más allá del masaje.


Y es que aquí nadie se libra.
¿Cuántos de nosotros no hemos dejado al paciente tumbado en camilla durante toda la sesión, masajeando, y luego nos hemos enfadado porque no hace los ejercicios que le hemos mandado?


Es mucho más sencillo esto, dejar al paciente tumbado y trabajar pasivamente, porque no hay que pensar demasiado. Educar, programar, y periodizar el entrenamiento son herramientas más útiles que el masaje, pero también más complejas y demandantes.


Pero deberíamos empezar a priorizar el movimiento por encima de las técnicas pasivas.


Sé que es algo difícil de aceptar, pero cuanto menos tiempo de la sesión dediquemos a la terapia manual, y más a enseñar al paciente a moverse, más adherencia al movimiento tendremos, y nos iremos, poco a poco, deshaciendo de la etiqueta de masajistas que nosotros mismos nos hemos impuesto en muchas ocasiones.


Pero, mientras esta concepción de la fisioterapia como terapia en movimiento no se instaure, nos tocará seguir dando masajes sin vergüenza ni miedo, porque son una herramienta más en nuestra mochila.


Y puede ser muy efectivo como “arma” terapeútica, para promover la alianza y la confianza con nuestro paciente.


Por ello, te invito a dar masajes a todo el que te lo pida.
Pero no te olvides que, lo más importante, es mantenerse en movimiento.


Porque el movimiento es vida.


Así que, te mando un abrazo enorme, y te recuerdo: #MueveteMucho

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