Dolor, Fisioterapia, Lesión, Mentalidad, Movimiento, Salud

¿Estás dispuesto a revisar tus creencias?

A veces, como terapeutas o pacientes, no entendemos la importancia de las creencias hasta que alguien intenta derribarlas.
Es por ello que es muy importante revisarlas de vez en cuando, y ponerlas a prueba, de modo que podamos entender mejor cómo funciona nuestra mente, y de qué manera podemos evolucionar hacia una forma de pensar más adecuada a nuestro día a día.

En fisioterapia, como en todo en la vida, las creencias ocupan un eje central de los tratamientos, y son de hecho un objeto de estudio cada vez más interesante.
En este sentido, muchos autores están dedicando sus líneas de investigación a este punto, el de las creencias, y es algo que considero esencial en nuestra práctica clínica.

Una creencia es el estado de la mente en el que un individuo supone verdadero el conocimiento o la experiencia que tiene acerca de un suceso o cosa;​ cuando se objetiva, el contenido de la creencia presenta una proposición lógica, y puede expresarse mediante un enunciado lingüístico como afirmación.


Las creencias pueden ir desde la religión, a la política, pasando por la forma en que vemos el mundo o cómo nos sentimos con determinadas circunstancias.

Cuando hablamos de «creencia», hablamos de un «mapa» mental que da significado a lo que sucede en nuestro mundo, y se trata de un punto crucial de nuestra existencia.
Por ello, cuando sentimos que nuestras creencias están amenazadas, todo nuestro mundo, la imagen que tenemos de él, se ve amenazado con ello, y no podemos evitar defendernos ante esto.


En esta defensa, desarrollamos actitudes de miedo – evitación, y esto puede explicar en muchos casos los fallos a la hora de abordar a los pacientes por parte de los fisioterapeutas.


En estos casos, muchos pacientes se presentan ante nosotros con dolor, y con unas creencias previas acerca de su experiencia con ese dolor («Tengo la espalda contracturada», «Si me doblo se me saldrá el disco», «Tengo una pierna corta y por eso me duele la columna»).

Y seguro que algunas de éstas nos pueden parecer absurdas y poco plausibles, pero tenemos que evitar caer en el prejuicio, y valorar a la persona en todo su contexto.

Es más, muchas de éstas son creencias instauradas previamente por compañeros de profesión, que caen en el error de expresarles a los pacientes ideas sobre el movimiento que pueden no estar del todo actualizadas.


Debido a nuestros propios prejuicios, muchas veces no podemos evitar evaluar sus actitudes, tratando de dar una explicación sencilla a un problema complejo como lo es el dolor: «Es que es muy pesimista», «Es que se mueve poco», «Es que es un/a vago/a».


Todos hemos pecado alguna vez de hacer estos juicios de valor, yo el primero.
Y es que, como decía, los prejuicios son inevitables porque van intrínsecos a nuestro mapa mental y a nuestras creencias.


Los pacientes no son menos, y sus creencias respecto al dolor muchas veces van a estar en contraposición a las nuestras.
Nosotros, profesionales que hemos estudiado y aprendido cómo funciona el dolor, nos creemos a veces en posición de juzgar las creencias de los pacientes sobre su dolor, atreviéndonos en ocasiones a juzgar que esa persona no está haciendo lo suficiente por su recuperación.


Esta es la forma más sencilla de perder la confianza del paciente, y de reforzar esas actitudes que consideramos «negativas», ya que la persona se tomará este intento de cambio como un ataque, y se verá amenazada por nosotros.

Es por ello que chocar con las creencias no es una buena estrategia para lidiar con los pacientes, y debemos intentar aumentar y mejorar la confianza que este nos tiene, entendiendo sus circunstancias particulares, antes de intentar entrar a cambiar su forma de pensar.


En esta línea, quisiera también hacer referencia a profesionales que se juzgan entre sí, sin conocer los contextos que cada uno de ellos tiene, y dando por hecho realidades que, en la mayoría de casos, no se ajustan a la verdad.


Esto es muy común verlo en redes, donde el cruce de acusaciones está a la orden del día.


Como ya escribí en su momento, la infoxicación es una realidad que está ahí, y constantemente nos encontramos con gente a la que nuestra visión del mundo les choca, e incluso les ofende.
No quiero convertir este post en una disertación sobre el odio y la envidia en redes, pero creo que es importante valorar el contexto en el que nosotros, como clínicos, nos desarrollamos.

Para ello, si aún no lo has hecho, te invito a leer el artículo sobre la infoxicación, y a revisar si tus creencias son las que están haciendo que sientas esa frustración, al ver a otros donde a ti te gustaría estar.


Y esto lo digo porque, si vamos a entrar a valorar e incluso cambiar las creencias de nuestros pacientes, quizá deberíamos empezar por aclarar cuáles son las nuestras, y determinar si están acorde con lo que queremos transmitir a nuestros pacientes.


Creo sinceramente que un fisioterapeuta envidioso, con miedos y frustraciones incontroladas, no será nunca un buen clínico, porque será incapaz de reconocer esos patrones aberrantes en sus pacientes. Y, si llega a hacerlo, no sabrá cómo hacerles frente, pues en su interior estará dominado por los mismos sentimientos que llevan a su paciente a estados dolorosos.


Es por ello que creo que el desarrollo personal, mediante la lectura de filosofía, y la revisión constante de nuestras creencias, es un paso imprescindible antes de entrar a tratar a nadie con dolor o cualquier otra patología compleja.

Conocer a la persona es más importante que conocer la patología.

Fisiodelpino

Te invito, a ti que me lees, a revisar si en tu interior hay aún tienes creencias erróneas sobre el dolor, o sobre el comportamiento humano. Si aún te es natural juzgar lo que otros hacen o piensan, y si te sientes frustrado por cómo otras personas manejan su vida.

Si es así, te animo a intentar eliminar esas actitudes, ya que no te van a ayudar a ser mejor en tu trabajo, y probablemente causen graves conflictos a largo plazo.


Obviamente, revisar estas creencias no será sencillo, y no podrás eliminarlo definitivamente, ya que están instauradas en ti desde hace muchos años. Esto hará que tu sistema de defensa se active, y te sientas amenazado por ti mismo, ya que estarás removiendo y analizando a tu propia conciencia.


Pero el hecho de que seas capaz de identificarlas, y utilices estrategias para aliviarlas, será suficiente para no dejarte dominar por ellas.


Espero no haberte aburrido mucho con este tema, y que te haya sido de utilidad. Nos vemos en el siguiente post, y no lo olvides: ¡#MueveteMucho !

Referencia:

Este artículo lo escribo teniendo presente este otro del grupo de investigación de Peter O´Sullivan (https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S141335552030407X), donde hablan de la importancia de las creencias en el afrontamiento del dolor en fisioterapia.


Además, tengo en cuenta los conocimientos adquiridos de mis lecturas de Mark Manson y Jordan Peterson, que han inspirado en los últimos meses muchos de mis razonamientos.

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