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¿Hemos perdido el foco?

Muchas veces, los tratamientos en fisioterapia se basan en abordajes complejos, con gran cantidad de maquinaria y poca atención centrada en el paciente. Hoy vengo a reflexionar sobre la importancia (y la dificultad) de ser «más naturales», y dejar de centrarnos en resultados económicos o estéticos.

Hace unas semanas mantuve una conversación con un proveedor de fertilizantes que me hablaba de su novedoso sistema para nutrir el suelo, y mejorar así la calidad de los cultivos.


En su sistema, unas bacterias colocadas sobre el suelo eliminaban el exceso de nitrógeno y otras sustancias adheridas a las raíces de las plantas, mejorando la absorción de los nutrientes presentes en los abonos.


Con este método, se evitaría el exceso de abono, produciendo no solo un ahorro económico, sino una mejora de la calidad del suelo donde las plantas se desarrollan.


Esto es debido a que, entre otros componentes, los abonos contienen nitrógeno. Este nitrógeno, cuando no es absorbido por la planta (lo cual sucede si las raíces de la misma no son eficientes), se filtra hacia el suelo y contamina.


Gracias a este novedoso sistema, las plantas se volverían más eficientes, tendrían una mejor absorción del nitrógeno, y se disminuiría la contaminación. Además, mejoraría la salud de las plantas y el cultivo sería mucho más natural, sin necesidad de usar fertilizantes ni productos químicos que mejorasen la absorción de nutrientes.


Parece un plan perfecto, ¿entonces por qué no se aplica desde ya?


Bueno, más allá de la falta de investigación sobre el tema, el principal problema es que no hay un gran interés económico (todavía) detrás de esto, por lo que los beneficios no son tantos a nivel empresarial.


Traigo a colación este tema porque me recordó un poco a lo que sucede en algunas clínicas de fisioterapia, y a cómo algunos profesionales de nuestro campo piensan más a corto plazo que a largo.


En pocos lugares se busca la mejora de la calidad de vida del paciente (esto sería, una mejor absorción de nutrientes), y en muchos el principal objetivo es disminuir el dolor (esto es, abonar aún más la planta) sin tener en cuenta las causas de ese dolor o las circunstancias del paciente.


De este modo, la fisioterapia a veces se vuelve una máquina de producción que mira más por el interés económico que por la salud y el bienestar.


Mi visión de la salud es similar a la que este hombre tenía con los cultivos: Es mejor hacer las cosas un poco más lentas, con unos márgenes de beneficios más leves, si esto sirve para mejorar la vida de las personas a largo plazo.


Si algún día tengo mi propia clínica, espero no abandonar los principios que me guían hoy, y aceptar que el respeto por la naturaleza debe ser una base de mis tratamientos.


Y cuando hablo de respetar la naturaleza, hablo de hacer tratamientos enfocados en la persona, no en el dolor o en la patología.


Creo que hemos perdido el foco, y que muchas veces complicamos en exceso los tratamientos.


Creo que porque nos cuesta aceptar que, muchas veces, nuestros tratamientos no son tan eficaces, sino que es nuestra propia humanidad la que cura. La sinceridad, la confianza, y el amor que pones en los tratamientos son muchas veces más eficaces que todas las técnicas que apliques.


Simplificar la fisioterapia no implica que ésta sea fácil, o que cualquiera pueda hacerlo. Pero sí creo mejorar la vida de los pacientes puede conseguirse de manera que se respete la naturaleza humana.


Obviamente el conocimiento es importante, y tener muchas herramientas puede ser útil. No descartes estudiar acerca de diferentes abordajes, ya que nunca sabes cuándo pueden servirte.


Pero, lo que sí considero que debemos hacer, es cambiar nuestra visión sobre el «paciente – clavo».

Si tu única herramienta es un martillo, todos tus pacientes serán clavos.

Ten en cuenta que cada paciente es diferente, y que su experiencia sobre el dolor es cambiante.

No puedes pretender tener un método, o una forma predeterminada de tratarle. Porque la respuesta a cada tratamiento es tan cambiante, que ninguna de las variables que controles podrá asegurarte el éxito.


Quiero recalcar la necesidad de seguir estudiando y formarse. El razonamiento y el diagnóstico son claves a la hora de abordar al paciente, y no podemos esperar ayudar a alguien si no sabemos qué le pasa.

Dar palos de ciego no es una opción válida, nunca.


Pero también quiero insistir en la necesidad de ser más humanos, de ser buenas personas, para hacer que nuestros pacientes mejoren sin necesidad de inventar métodos o técnicas específicas.

Luchar contra el sistema… suena más fácil de lo que es

Dicho todo lo anterior, quería también reflexionar acerca de la dificultad de aplicar este tipo de ideas en el contexto en que nos movemos.


Soy el primero que, muchas veces, siente que no aprovecha bien el tiempo dedicado al paciente, y veo cómo pierdo las sesiones sin realmente producir un cambio profundo en mis pacientes.


Es difícil hacerlo cuando tienes 12-13 pacientes en un días, todos seguidos y sin apenas tiempo para parar a hablar con ellos.


Entiendo que la situación de cada uno es diferentes, que las expectativas del paciente muchas veces nos juegan una mala pasada.


Pero debemos luchar con las armas que tengamos, en cada momento que nos lo permitan, para inculcar a nuestros pacientes la necesidad de ser los dueños de su propia salud, y de recuperar lo que nunca debió dejar de ser suyo: Su bienestar.


No te frustres si no lo consigues con todos, pues eso es algo que directamente es imposible. Pero felicítate si lo haces con 1 o 2 a la semana, porque habrás cambiado más vidas que si te limitaras a seguir la corriente, a ser un «pone- corrientes» más, y a no luchar por lo que crees.


Continúa formando alianzas con tus pacientes, siendo relevante para ellos.

Estamos condenados a un sistema que nos oprime, intentemos resistir aunque sea a pequeña escala.

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