Fisioterapia

¡No seas brasas!

En nuestra practica clínica, debemos entender que los pacientes tienen que mantenerse activos e informados sobre el proceso de recuperación, y que la educación en dolor es una parte esencial de todo tratamiento a largo plazo.

No obstante, no podemos dejar de lado que, como es normal, muchos pacientes no se sienten atraídos por nuestras explicaciones y nuestros conocimientos sobre neurociencia, sino que vienen a que les aliviemos el dolor, muchas veces con unas altas expectativas en técnicas, sean activas o pasivas, que poco o nada tienen que ver con la concepción clásica de “educación”

Y es aquí donde debemos entender que la mejor educación no es aquella que se da con una presentación de PowerPoint, con 30´de exposición sobre cómo las fibras Aδ o β influyen en la transmisión de la nocicepcion.

La mejor educación es aquella que permite a nuestro paciente entender que su dolor puede remitir, que es capaz de hacerse cargo de su propia salud, y ser capaz de ver cómo mediante un tratamiento activo y con buenos hábitos , su salud puede dar un giro completo.

Educar es enseñar a hacer, y a aprender.

Por otro lado, ningún paciente va a mejorar si no somos capaces de que vuelva a la siguiente sesión.
La alianza terapéutica adquiere aquí un papel importante en esa educación, siendo necesario que el paciente confíe en nosotros para llevar adelante su proceso de recuperación.

Por esto, no abrumes a tu paciente con miles de papers sobre la ultima evidencia científica, e intenta entender su contexto doloroso y adaptarte a él.

Por último, no tengas problema en utilizar terapias pasivas si crees que el paciente las demanda, son tan útiles en primeras fases como el abordaje activo.

Eso sí, no te olvides que el objetivo final es mejorar la salud y la función de la persona, y eso solo se consigue mediante el movimiento.

Sin otro parecer, gracias por leer hasta aquí. Espero que te haya resultado interesante. ¡Nos vemos en el próximo post!

Y recuerda: ¡Muévete mucho!